Los jueces fijarán la custodia y el régimen de visitas de las mascotas en un divorcio

El Congreso cambiará la ley para que los animales domésticos dejen de ser considerados cosas y establecerá que son inembargables

ALFONSO TORICES MADRID.

El Congreso dio ayer el primer paso para que la legislación civil y mercantil española, la que regula las relaciones personales y comerciales entre los ciudadanos, deje de tratar a los animales domésticos como simples cosas, sin diferencia jurídica alguna con un ficus o una silla, pues como ellos, ahora, no son para el Código Civil más que simples bienes muebles, propiedades fácilmente trasladables.

El pleno de la Cámara baja, a propuesta del PP, y con la unanimidad del resto del hemiciclo, inició ayer una amplia reforma legal que, cuando se complete en unos meses, hará que los animales domésticos pasen a ser considerados, a todos los efectos, como «seres vivos dotados de sensibilidad», a los que otorgará derechos y cuyos propietarios estarán obligados a atender a su bienestar y a evitar su maltrato, el abandono o la provocación de una muerte cruel e innecesaria.

La reforma, que cambiará 16 artículos del Código Civil, uno de la ley hipotecaria y otro de la ley de enjuiciamiento civil, altera la naturaleza jurídica de todos los animales domésticos, que dejarán de ser simples bienes muebles, pero de forma especial da derechos y garantiza la protección de los aproximadamente 20 millones de mascotas que conviven con las familias españolas. Ningún gato doméstico podrá ser tratado ya por cónyuges o jueces como una nevera durante una ruptura matrimonial, y ningún perro terminará en un depósito tras un embargo a un dueño moroso.

Los diputados piden que se medite antes de regalar una mascota en Navidad porque no son juguetes

Uno de los cambios fundamentales de la reforma es el que busca tratar a los animales de compañía prácticamente como a uno más de la familia. Prevé modificar los artículos 90, 94 y 103 del Código Civil, los que dicen cómo debe ser el convenio judicial que regule una separación, divorcio o nulidad, para obligar al juez no solo a determinar las condiciones en que quedan los hijos y las propiedades de la pareja, o las pensiones que deben pagarse, sino también a fijar con detalle el destino de las mascotas familiares.

En la actualidad, con la ley en la mano, el animal carecía de derecho alguno. Estaba expuesto a ser un elemento más en los posibles chantajes de pareja durante la ruptura y los tribunales no tenían obligación alguna de prestarle más atención que al destino del automóvil familiar.

La reforma, sin embargo, obliga al juez a establecer la guarda y custodia del animal, que podrá recaer en uno de los cónyuges o ser compartida, y a detallar «un reparto de los tiempos de disfrute» -un régimen de visitas- si lo cree necesario, así como a especifícar las medidas cautelares que ve precisas para que cada parte pueda cumplir con lo previsto en el convenio.

El texto que ahora pasará a la fase de enmiendas en el Congreso le dice al juez incluso cuál debe ser su criterio que debe guiarle al diseñar el futuro de la mascota. Lo hará, señala en cada uno de los artículos modificados, «teniendo en cuenta el interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal».

La nueva ley también busca proteger al animal de compañía de los compromisos y maniobras financieras de la familia. Por un lado, modifica la ley de enjuiciamiento civil para declarar entre los bienes que considera «en absoluto inembargables» para responder a las deudas de sus propietarios a las mascotas. El legislador toma esta medida, indica en el texto, «en atención al especial vínculo de afecto que liga a los animales de compañía con la familia con la que conviven».

En busca de una protección similiar, cambia también el artículo 111 de la ley hipotecaria. La modificación prevista dice que, «salvo pacto expreso», las hipotecas no podrán incluir entre los bienes pignorados los animales domésticos de una explotación ganadera, industrial o de ocio y, en todo caso, prohíbe que las hipotecas se extiendan a los animales de compañía.

Las modificaciones del Código Civil también regulan cómo actuar ante el hallazgo de un animal doméstico. Como norma general, dice que quien lo encuentra debe devolverlo a su propietario, por medios propios o a través de las autoridades, y que tiene derecho a reclamar los gastos generados. Pero también indica que puede quedárselo si tiene sospechas fundadas de maltrato o abandono al animal.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos