Interior activa un plan de choque para frenar los ataques a sanitarios

Cada zona tendrá un experto policial que coordinará la prevención, determinará riesgos e intensificará la seguridad y vigilancias en centros

ALFONSO TORICES

Madrid. El Ministerio del Interior remitió ayer a la Policía Nacional y la Guardia Civil un plan de choque para frenar el aumento de las agresiones a profesionales sanitarios. La magnitud del problema se desconoce, pero solo los datos referidos a médicos indican que los ataques crecieron en 2016 un 37%, hasta rozar las 500 víctimas, y que en un lustro se han denunciado 2.688 delitos.

El plan está descrito en una instrucción de nueve páginas y tiene como eje una figura de nueva creación, el «interlocutor policial territorial sanitario». Es un experto que tendrá en cada zona de salud la misión de crear cauces de comunicación permanentes entre las unidades policiales y los responsables de los centros sanitarios para establecer medidas preventivas que dificulten las agresiones, detectar los riesgos tanto individuales como colectivos, fijar dispositivos de seguridad y vigilancia y coordinar y ejecutar cualquier tipo de acción conducente a perseguir la intimidación o agresión al personal sanitario.

Debe lograr un conocimiento exhaustivo de los riesgos en cada centro, para dar la adecuada respuesta policial, y establecer una relación de confianza con sanitarios y asociaciones profesionales para aumentar las denuncias por los insultos, coacciones, amenazas o lesiones, que muchas veces las víctimas silencian. Será el responsable de proporcionar formación e información a los sanitarios para que prevengan las agresiones, pero también para que puedan «autoprotegerse».

El agresor tipo es un paciente varón que ataca a doctoras en centros de salud y áreas de urgencias

Este experto, que por encima tendrá a un «interlocutor sanitario nacional», deberá asegurarse de que los puestos policiales aplican las órdenes del plan y de coordinarlos con las policías locales. Cada zona tiene que clasificar todos los centros por riesgo de delitos, con especial atención a los que carecen de seguridad privada y dan asistencia permanente, que son los que más incidentes registran. En paralelo harán una labor de 'inteligencia', con un análisis detallado de los hechos previos y las redes sociales, para determinar modus operandi, días, franjas horarias o tipos de centros prevalentes, y así adelantarse a los peligros.

Tanto la clasificación como la labor de información facilitan dos tareas clave. Detectar fallos en las medidas preventivas y de seguridad, lo que permitirá aconsejar mejoras a centros y profesionales, y diseñar unos dispositivos de seguridad y vigilancia policiales más efectivos e individualizados, que el protocolo ordena «intensificar» en el entorno de los ambulatorios y hospitales.

Cada zona tendrá su mapa de riesgos, pero los datos nacionales de ataques a médicos anticipan que la mayor parte de los agresores son varones, en el 71% los propios pacientes y en el 27% familiares. Los centros de atención primaria acumulan el 55% de incidentes, con especial relevancia en las urgencias y los horarios nocturnos, y las víctimas principales son la doctoras, con un 17% más de ataques que sus colegas masculinos. Las denuncias son intensas en Ceuta y Melilla, Extremadura, Cataluña y Andalucía.

El plan prevé la creación de un Observatorio de Seguridad Integral en Centros Hospitalarios que coordine a fuerzas de seguridad y autoridades sanitarias estatales y autonómicas para fijar mecanismos de mejora de la seguridad de sus profesionales. La Organización Médica Colegial (OMC) reclama que se universalicen dos medidas preventivas: el botón antipánico para la demanda de ayuda y la instalación de doble puerta en las consultas.

El Ministerio de Sanidad, que como la OMC participó en el diseño del plan policial, creará el Sistema de Información de Agresiones. Busca un triple objetivo. Centralizar los datos de agresiones a sanitarios en manos de las autonomias; identificar los puntos críticos en un mapa nacional de riesgo de ataques; y evaluar los incidentes registrados y las medidas adoptadas para evitarlos, para poder determinar si es preciso introducir correcciones.

Fotos

Vídeos