La importancia de la 'imagen' en la tercera edad

Los ancianos de hoy disfrutan de una imagen más saludable. :: l.r.
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Los ancianos de hoy disfrutan de una imagen más saludable. :: l.r.

El abuso del sol o del tabaco y también los supuestos productos 'milagrosos' pueden agravar los efectos del paso del tiempo en el aspecto físico La dermatología dispone de «un amplio arsenal terapéutico» para los problemas de la piel asociados al envejecimiento

MIGUEL AIZPÚN LOGROÑO.

Tercera edad es un término que, personalmente, no me gusta. Además, la mayor esperanza de vida está dejando obsoleto el término, porque entre su comienzo y final hay cada vez más años, cuyo paso provoca que las situaciones acaben siendo muy distintas. Así que no resultaría extraño que, no tardando mucho, veamos aparecer el término de cuarta edad para referirse a los más ancianos, que España es uno de los países de la Unión Europea con mayor índice de esperanza media de vida.

Las civilizaciones antiguas comprendieron y valoraron ya, a pesar de sus limitados recursos, la importancia de la imagen. Los atenienses, el pueblo más culto de la antigüedad (seguramente de toda la Historia), admitían que la edad de las personas será la que muestre su apariencia. Y, en la Edad Media, se acuñó como axioma general que la cara es el espejo del alma.

Con esto de la imagen viene a ocurrir como lo que dicen los analistas sobre la Bolsa: cuando existe una tendencia, más vale seguirla y no esforzarse en buscar razones para ponerse en contra. Podría alegarse que la buena presencia ejerce hoy una especie de tiranía excluyente, pero éste es el mundo que nos ha tocado vivir.

El cuidado del físico en las personas mayores aumenta la autoestima y las ganas de vivir Si se tiene la suerte de gozar de buena salud, la vejez puede ser una de las mejores etapas de la vida

Imagen diferente

Los ancianos de hoy (en su gran mayoría, que siempre se da alguna excepción que confirma la regla) disfrutan de una imagen muy diferente a la de los viejos desdentados que pintaba Francisco de Goya. Y están muy contentos de que la sociedad no se lo permita.

Porque el cuidado de su físico aumenta su autoestima, que es tanto como sus ganas de vivir y disfrutar en una etapa de la vida antes dominada por el luto y por la reclusión en casa. Estos comportamientos hacían que las personas parecieran mucho más viejas de lo que cabría deducir por su edad.

Los años transcurrían para estas gentes como ocurre ahora (esto nadie puede evitarlo), pero los efectos del paso del tiempo eran muy diferentes.

Si se tiene la suerte de gozar de un buen estado de salud, la vejez puede ser una de las mejores etapas de la vida. Por ejemplo, se puede saborear el placer de hacer las cosas despacio, saboreando el tiempo que es nuestro bien más precioso. Hay que aprovechar y disfrutar de las oportunidades y placeres que nos brinda esta nueva y gratificante etapa de la vida, sin obsesionarnos con los achaques, tratando de minimizar todo lo malo y dejándose inundar el espíritu por las cosas buenas...

El cuidado de la imagen constituye uno de los elementos que ayudan a vivir mejor durante el proceso de envejecimiento. Y esto es muy importante porque el miedo a envejecer constituye una sensación ampliamente generalizada.

Si existe ese miedo es porque tememos perder los atractivos y atributos propios de la juventud. Sentimos que, a medida que nuestra experiencia se enriquece, nuestra fuerza física se debilita. «Siento que mi cabeza va mucho más rápida que mi cuerpo», es una frase que escuchamos frecuentemente a personas de edad avanzada. Éste suele ser el caso de quienes, tras una vida llena, alcanzan la madurez que los convierte en sabios.

Piel seca

El aspecto de la piel constituye uno de los más expresivos síntomas del deterioro provocado por el envejecimiento. A medida que pasan los años, observamos y sentimos cómo la piel se va secando y aparecen arrugas, cada vez más numerosas y profundas, frecuentemente acompañadas de manchas que empeoran su estética. La piel se adelgaza, se vuelve más seca, pierde, de modo progresivo, elasticidad, tonicidad y firmeza. Parece como si perdiera fuerza. Gráficamente, algunos afectados, dicen que tienen la sensación de que su piel «se les cae».

Estos cambios, naturales e inevitables por el paso del tiempo, pueden verse agravados por la acción nociva de elementos externos como el abuso del sol o del tabaco. Hoy existen tratamientos eficaces para abordar los problemas de la piel asociados al envejecimiento. Siempre, claro está, que se recurra al dermatólogo y se rechacen productos supuestamente milagrosos que, en el mejor de los casos, no tendrá efecto alguno, aunque lo normal es que contribuyan al agravamiento del problema.

Los dermatólogos disponemos hoy de un amplio arsenal terapéutico, que incluye el tratamiento tópico con el ácido retinoico, el ácido glicólico, etcétera.

Existen también los llamados materiales de «relleno», como por ejemplo, el ácido hialurónico, la aplicación de la toxina botulínica, los tratamientos de peeling, o el láser, además del recurso de la cirugía.

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