IMPONENTE ESPECTÁCULO

CRÍTICA DE MÚSICA - EDUARDO AÍSA

Ya sólo ver desplegado el inmenso coro de unas 90 voces y la orquesta sinfónica completa, con toda la parafernalia de percusión que utiliza esta descomunal obra, impresiona enormemente y te carga de energía. Si además, como fue el caso, la propuesta artística era original y excelentemente planteada y la interpretación alcanzaba altas esferas de calidad, el resultado no podía ser más exitoso. 'Iván el terrible' es en origen la banda sonora de la película homónima de Eisenstein, compuesta por Serguei Prokofiev, que posteriormente fue adaptada para su ejecución en las salas de concierto como una cantata escénica con gran protagonismo del narrador, del coro y la orquesta.

La versión que nos ofrecía Riojafórum era semiescenificada con una inteligente propuesta visual de José Carlos Plaza apoyada en acertadas proyecciones y un fenomenal trabajo del actor José Coronado como narrador y ocasionalmente encarnando con gran empaque al propio Iván IV. La obra es de carácter épico-dramático con muy pocas concesiones al lirismo y por tanto con abundancia de números de alto nivel de decibelios. La primera vez que oí esta monumental obra fue a las huestes del Teatro Bolshoi de Moscú en el Arriaga de Bilbao y quedé francamente epatado por el brillo deslumbrante de los coros que te hacían sentir la inmensa profundidad del pueblo ruso. En esta ocasión no he llegado a sentir la misma impresión y seguramente sea más achacable a la acústica de la sala que a la presencia vocal de la Coral de Bilbao: no es lo mismo un teatro recogido de corte italiano que un auditorio-palacio de congresos, por mucha ingeniería acústica empleada.

La Sociedad Coral de Bilbao estuvo brillante en sus innumerables intervenciones bien representando la eterna tristeza del pueblo ruso, los ardientes cantos guerreros o los himnos y danzas de intenso aroma ruso, luciendo un timbre bellísimo en todas las cuerdas con ese inconfundible color de los coros vascos. Salvando esa cierta falta de rotundidad en los 'fortísimos' tuvieron una interpretación ejemplar. La Orquesta de Novosibirsk resplandeció también en su impresionante papel descriptivo, resaltando de forma magistral la riquísima paleta instrumental que utiliza Prokofiev dando protagonismo ocasional a todos los instrumentos de cuerda, metal y madera, además de la presencia especial de la percusión.

El famoso actor José Coronado bordó su papel de narrador/Iván el terrible con voz imponente y expresión maravillosa. Fue todo un lujo. Importante también la presencia de la mezzo Polina Shamaeva, excelente en sus intervenciones con un profundo color vocal eslavo, y en menor escala, dado lo corto de su papel, el barítono Sergey Pliusnin que intervenía en la canción final de Fiódor. Dominando de forma destacada todo este maremágnum sinfónico-coral un excelente director asturiano, desconocido para mí, César Álvarez, que demostró su intensa preparación de esta compleja obra, controlando acertadamente volúmenes, planos sonoros y matices con gesto claro y decidido. Buen porcentaje del éxito artístico alcanzado estuvo en sus manos. Y el público ¡feliz!

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