Imponen la custodia compartida a un padre que no quería cuidar de su hijo con discapacidad

R. C.

madrid. La Audiencia de Córdoba ha impuesto a un padre el régimen de custodia compartida sobre los hijos menores, uno de ellos con una grave enfermedad, ante la imposibilidad de la madre de cuidarlos en solitario, pese a que su progenitor no quería.

La Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa) ha informado en un comunicado de que la letrada que ha defendido a la madre ha logrado que el tribunal cordobés siente jurisprudencia «con carácter excepcional» estipulando la custodia compartida de los menores por semanas alternas a pesar de la oposición del padre. La sentencia, recogida por Efe, indica que «dada la entidad del problema familiar, se exige extremar los deberes de ambos, sin que puedan hacerse recaer exclusivamente en la madre».

El tribunal considera que se trata de «una situación excepcional que requiere una solución también excepcional», pues la Audiencia se niega a establecer un régimen diferente para cada hijo «con el fin de evitar un conflicto entre hermanos y sentimientos de rechazo», recomendación además que habían realizado los médicos.

Según indica la vicepresidenta Aeafa, María Dolores Azaustre, se trata de una sentencia «muy humana, que da una solución efectiva al problema real de esta familia y además es pionera, es la primera vez que se obliga a un padre a ejercer una custodia compartida, pese a su oposición».

Hasta ahora, los tribunales entendían que si el progenitor se negaba a cuidar de los hijos difícilmente se le podía obligar, tras sentencias de la Audiencia de Valencia al recurso de una madre que solicitaba la implicación del padre en el cuidado de un hijo enfermo, y de un juzgado de Madrid, sobre una madre que pedía ayuda para compartir con el padre los cuidados de su hijo autista.

Atención constante

Cuando se tramitó el divorcio de la pareja de Córdoba se atribuyó a la madre la guarda y custodia de los dos hijos, que ahora tienen 16 y 14 años, y uno de ellos padece una discapacidad agravada en su adolescencia, lo que hace que su cuidado requiera una atención especial y dedicación constante, con el agotamiento que conlleva.

La madre estaba desbordada porque, según detallan desde Aefapa, «además de la dedicación y cuidados permanentes de los hijos, tenía que atender sus obligaciones laborales, lo que le resultaba ya casi imposible, puesto que se le unió la pérdida del apoyo de sus padres para ayudarla a cuidar de los nietos, a causa de una desgraciada enfermedad»

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