«La implantología es segura y fiable en las manos adecuadas»

«La implantología es segura y fiable en las manos adecuadas»

Logroño.El doctor Eduardo Gracia reconoce que «al igual que un diente no tiene porque durar toda la vida, con un implante puede pasar lo mismo». Ahora bien, depende de cómo se planifique el proceso de implante por parte del dentista y de la salud bucodental que mantenga a posteriori el paciente, el implante será aún más exitoso. Y más teniendo en cuenta que se está viviendo toda una revolución tecnológica en el campo de la cirugía oral y maxilofacial.

-¿Qué ventajas aporta el plasma en la cirugía oral?

-El plasma está formado por un conjunto de proteínas de la sangre encargadas de acelerar el proceso de regeneración de los tejidos. Es un conjunto de factores de crecimiento que ayuda a cicatrizar las heridas. En este caso, con la aplicación del plasma en la cirugía oral, en mi opinión, lo que logramos es mejorar el postoperatorio del paciente, reducir el riesgo de infecciones y además contribuir a que la encía cicatrice más rápido, así como el hueso y los tejidos, disminuyendo el riesgo del fracaso de ese implante.

-¿A qué se debe su elevado éxito?

-Por algo tan sencillo como colocar en la boca un producto que es del propio paciente. No cogemos una caja de un material fabricado en China... El paciente genera su propio potencial regenerativo. Nunca va a generar una reacción negativa en el paciente. Los que lo utilizamos, sí vemos que ayuda y mucho a los pacientes en su proceso de recuperación. Y está demostrado científicamente que es así. Por tanto lo usamos.

-Por el uso de esta técnica y otras muchas, la implantología parece estar cambiando mucho en los últimos años.

-Cada vez se tiende a hacer cirugías más sencillas, con el objetivo de que el paciente lo pase mejor después de la cirugía y obteniendo además mejores resultados. Hace años se tendía a colocar muchos implantes o muy largos; se pensaba que era la manera más segura de conseguir fiabilidad mecánica y biológica y que le duraría más años. Pero ahora estamos aplicando conceptos de ingeniería en la boca y sabemos que no por tener un implante con mayores dimensiones conseguimos un mejor resultado. El implante está en el hueso, y no lo podemos considerar como un material inerte. Tiene flexibilidad, así que cuantos menos materiales coloquemos en el hueso del paciente más juego le damos a la mandíbula para que mastique de una forma más natural. Se trata de una correcta distribución de fuerzas. Los implantes cada vez se colocan más cortos, y en los congresos se habla más de los implantes cortos: tienen el mismo potencial mecánico que uno largo.

-¿Qué papel están jugando los biomateriales en la implantología?

-Contamos con biomateriales cada vez más testados que forman hueso de mayor calidad, buscando también disminuir los tiempos quirúrgicos y problemas en los pacientes. Los materiales protésicos (el diente que va sobre el implante) son cada vez más resistentes y estéticos, y con el diseño por ordenador conseguimos que el ajuste sobre dientes e implantes sea muy superior a lo que se conseguía hace 30 años. Por tanto, si tenemos mejor ajuste, un material más ligero, colocado con más precisión y de mejor estética... todo conlleva un beneficio para el paciente.

-¿Un implante puede durar toda la vida?

-Es importante insistir en este asunto. Si un diente no ha durado toda la vida un implante no tiene por qué hacerlo, a pesar de que tenemos aval científico y herramientas suficientes para garantizar mejores resultados a largo plazo. El titanio es un material expuesto a la cavidad oral, que es una zona contaminada, que si no se mantiene limpia, o no se acude a las revisiones o se contrae una enfermedad ajena a la boca que incide en los huesos, afectará finalmente al implante. No obstante y por regla general el implante es la mejor solución ante la ausencia de un diente.

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