Los impactos de la psoriasis

Psoriasis en las palmas de manos. :: E.C.
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Psoriasis en las palmas de manos. :: E.C.

La psoriasis es una de las dermatosis inflamatorias más comunes con una etiología compleja, multifactorial y desconocida Infecciones, ingesta de medicamentos, traumatismos o estrés pueden ser los desencadenantes de la enfermedad

MIGUEL AIZPÚN

logroño. La psoriasis afecta a más de un millón de personas en España. Es una enfermedad de la piel de origen inmunológico que se desencadena por infecciones, medicamentos, traumatismos o estrés. El factor hereditario está presente en la tercera parte de los casos. Es crónica y caprichosa. Unas veces se presenta de forma violenta y hay épocas en las que no se manifiesta. Los dermatólogos insistimos en que no es contagiosa. Pero muchas veces produce rechazo social y laboral y condiciona la vida de los pacientes. Los nuevos avances clínicos y terapéuticos pueden mantener controlada la enfermedad.

A nivel estrictamente clínico, la psoriasis no ofrece dificultades especiales para el dermatólogo. El tratamiento alcanza, cada vez mas, un grado de eficacia satisfactorio en la mayoría de los casos.

Las mayores dificultades suelen proceder de la actitud de los propios pacientes, lo que aconseja una atención global por parte del dermatólogo. Los afectados sufren un deterioro en su calidad de vida y precisan de apoyos , que van desde lo personal hasta los entornos familiar y social. Al igual que resulta fundamental la prevención de infecciones, también lo es el ayudar a que la convivencia crónica con la psoriasis no desencadene otros impactos psicológicos, familiares o sociales, que pueden llegar a ser más importantes que la propia enfermedad.

El factor hereditario de la enfermedad está presente en la tercera parte de los casos Los dermatólogos deben ayudar al paciente a entender que hay vida más allá de la psoriasis

La gama de impactos, además de ser muy variada, abarca desde la aparición de la enfermedad hasta el final de la vida. Por ello es muy importante diagnosticar y detener estos impactos en su fase inicial. La pérdida de autoestima, muy frecuente ante la aparición de los síntomas, puede condicionar muy negativamente la vida, generando aislamiento, malestar emocional, alteración en los patrones de sexualidad y sensación de haberse convertido en una carga para su entorno más próximo.

La psoriasis es, por supuesto, una enfermedad que precisa de la atención especializada por parte del dermatólogo. Pero también exige que contribuyamos, en la medida de nuestras posibilidades, a evitar que los afectados conviertan a esta afección en el centro de su vida y en el tema permanente de sus conversaciones. Debemos ayudar a que los pacientes entiendan que hay vida mucho más allá de su psoriasis y que, de la misma forma que todos nos vemos obligados a aceptar la convivencia con nuestras limitaciones, también ellos pueden y deben adaptarse a su nueva situación.

La OMS definió la salud como un estado complejo de bienestar físico, mental y social, no sólo de enfermedades. La calidad de vida es un estado actual que valora el sujeto respecto a su historia personal y sus expectativas de vida. Y la psoriasis presenta un impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes. En la investigación llevada a término por la National Psoriasis Foundation, el 75% de sujetos consideraba que la enfermedad había causado una interferencia en su calidad de vida en un nivel moderado o grave. También se observó que la alteración del aspecto físico y de los factores emocionales había influenciado negativamente en el trabajo. En cuanto al absentismo laboral se detectaron ausencias de 26 días al año relacionadas directamente con la psoriasis.

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