LOS HOMBRES ENTRAN EN COMPETICIÓN

Cruzando el ecuador de la 62 Seminci la competición se abre a otros escenarios que aportan algo de aire fresco y naturaleza aunque el ingrediente principal, la tragedia y el drama, continúan con su invariable sintonía con el resto de películas a concurso.

El paisaje y la geografía africana sirven de escenario espiritual y aventurero en el filme brasileño 'Gabriel y la montaña', dirigido por Fellipe Barbosa, que se inspira en un hecho real para tejer una reflexión acerca de la potencia de los sueños y cómo podemos convertirlos en realidad.

Gabriel (Joào Pedro Zappa) es un joven inquieto cuya meta, antes de marcharse a estudiar a una universidad de Estados Unidos, es visitar, no como turista, sino desde la cercanía de la gente y la conexión con la tierra, varios países centroafricanos.

La película se estructura en capítulos que se corresponden con las zonas que explora. Su misión, entre otras intrépidas obsesiones, es subir montañas y alcanzar la plenitud de su felicidad. El itinerario es físico y moral, y conocerá ambientes y amigos que forjaran un sentido de la vida que entiende puede cambiar cuando regrese a la civilización.

En este meridiano comienzan a asomarse los largometrajes en los que el peso principal del relato recae en los hombres. En la producción turca 'Daha', del realizador Onur Saylak, el tema de la inmigración aparece de nuevo. Pero esta vez desde una perspectiva y punto de vista más novelesco, tradicional y sujeto a la arbitrariedad de la manipulación o la componenda menos afortunada.

El filme cuenta una estremecedora historia sobre la relación entre un padre, dedicado al tráfico humano de refugiados y su hijo. Este chaval actúa a modo de conciencia y a través de él se articula la denuncia. Sin embargo la postura del realizador se mueve en el terreno de la ambigüedad. Deja la fuerza de la responsabilidad en la moral del joven. Reprocha el trapicheo facineroso de su padre pero termina sumido y acatando un servicio muy denigrante pero oneroso sin lograr salir del atolladero cuando ha tenido la ocasión.

'The rider', escrita y dirigida por Chloé Zhao se apunta a la tendencia de perfilar un rol masculino amargado y encabritado por la mala suerte del destino. Brady Jandreau es un jinete de los rodeos de Dakota del sur. Ha sufrido un grave accidente y el médico le desaconseja volver a practicar un deporte que es a su vez una forma de entender la vida. Su encrucijada es insoportable. No sabe hacer otra cosa. Se debate entre volver a la competición o conformarse con ser adiestrador de caballos. Un relato sencillo, ameno y sin alardes.

Poco más.

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