Hiba Abouk, una diva en lencería de Andrés Sardá

Hiba Abouk posa con uno de los modelos de Andrés Sardá; a la derecha, dos modelos muestran las creaciones de Ion Fiz. :: GABRIEL BOUYS / afp
Hiba Abouk posa con uno de los modelos de Andrés Sardá; a la derecha, dos modelos muestran las creaciones de Ion Fiz. :: GABRIEL BOUYS / afp

Destacan Ion Fiz con su primera colección infantil de inspiración étnica y la sencillez de Ulises Mérida, un maestro de la camisa

GLORIA SALGADO MADRID.

Como no podía ser de otra manera, la segunda jornada de la 66 edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid comenzó con un homenaje póstumo a Bimba Bosé y David Delfín. El silencio contenido durante la emisión del cortometraje de Diego Postigo protagonizado por la modelo y el diseñador se rompió con los aplausos de un público que esperaba ansioso por ver la nueva colección de un relajado Ulises Mérida. Una faceta que gustó mucho, en especial la conversión de su icónica camisa Betina en una maravillosa gabardina de neopreno blanco. Su etapa barroca fue enterrada por su versión más sencilla, en la que sus grandes lazadas a modo de cinturón, los nudos y los tonos morados dieron paso a líneas más puras en colores menos potentes de lo que acostumbra. Mérida juega con siluetas trapecio y over-size fluidos en una propuesta con menos prendas de noche, pero sin dejar de lado la sofisticación para el día.

Una contención que se desbordó con la sensualidad de Andrés Sardá. La firma catalana es experta en realizar buenos desfiles y en contar con invitados de excepción sobre la pasarela. En esta ocasión fue Hiba Abouk quien, encarnando a una aspirante a actriz en el Hollywood de los años 40, abrió y cerró un espectáculo en el que las chicas Sardá pasaron por distintos papeles -enfermera, camarera, novia...-, todas con un toque 'pin-up', hasta llegar a una alfombra roja de delicada lencería cuajada de cristales de Swarovski. Un viaje mágico al que puso fin Francis Montesinos. El valenciano no arriesgó ni en su colección ni en su larguísima puesta en escena, amenizada, entre otros, por las Azúcar Moreno.

Reciclaje de Agatha

Un déjà vu con pinceladas del folklore de América del Sur, con la mente puesta en la explosión cromática y el barroquismo brasileño de Carmen Miranda. Precisamente su compatriota Isabeli Fontana inauguró el siguiente desfile, el de Dolores Cortés. La 'top', que fue de las privilegiadas que portó las alas de ángel de Victoria's Secret, lució una ropa de baño que toma como punto de partida las influencias del arte primitivo y de la corriente cubista. Los trabajos artesanales en trenzados y anudados se contraponen a las formas vanguardistas en una paleta cromática con predominio del mostaza.

Cortés compartió pasarela -algo incomprensible por lo poco que tienen en común- con Ion Fiz. El vasco, que sorprendió con su primera colección infantil, colabora con el proyecto solidario de Lal La Buya Melilla -taller textil formado por mujeres en situación de vulnerabilidad-, ciudad que toma como de referencia para mostrar la fusión de cristianos, musulmanes, hebreos e hindúes a través de la riqueza de los tejidos, los exuberantes colores y la técnica artesanal. Una estética étnica que el diseñador traslada a líneas depuradas y patronaje de corte europeo con su toque 'chic'. Eso si, las llamativas joyas bereber de las modelos fueron cedidas por el Museo de Melilla.

La hora de la siesta estuvo amenizada por el reciclaje -en sentido literal- de Agatha Ruiz de la Prada. Vamos, sostenibilidad en estado puro. Telas aprovechas de sus colecciones de la década de los 80, flores creadas en aquella época que han sido pintadas para poder aprovecharse de nuevo en diseños ya vistos en pasarela. Todo lo contrario que Devota & Lomba, que no se cansa de experimentar. Con una colección bañada en blanco para que el color no condicione el estudio de las estructuras y tejidos, la firma reinterpreta el lazo del kimono y da más volumen a sus trabajadas mangas.

El telón bajó tras Ángel Schlesser, cuya dirección creativa está ahora en manos de Carolina Menéndez, que había trabajado codo con codo con Alexandre García desde que Ángel 'soltase' las riendas de la empresa. Con García fuera de juego, el equipo de Menéndez toma un rumbo interesante con favorecedoras superposiciones y estructuras confeccionadas en rafia. Un buen final para un excelente comienzo.

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