Herejes sin causa

Herejes sin causa

La lluvia respetó anoche la recreación del Auto de Fe de 1610, en el que cientos de ciudadanos arroparon a 'Las brujas de Zugarramurdi' durante su procesión a la hoguera

ESTÍBALIZ ESPINOSA

Logroño revivió anoche uno de los capítulos más aciagos de su historia, por más que el acontecimiento reuniera en su día a unas 30.000 personas y en la ciudad corriera el vino. Ocurrió el 8 de noviembre de 1610. El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición juzgó, condenó y quemó en la hoguera a once personas acusadas de brujería, cinco de ella en efigie. Las víctimas, conocidas como 'Las brujas de Zugarramurdi', estuvieron ayer en Logroño recreadas por vecinos de la mencionada localidad navarra.

En la plaza de San Bartolomé protagonizaron un akelarre previo al auto de fe más conocido y mejor documentado de nuestra historia. Allí, arropados por decenas de logroñeses, la 'brujas' revivieron sus ritos y danzas al igual que lo hacían en las cuevas de Zugarramurdi de noche y a escondidas, dado que les estaba prohibido reunirse. Y allí recibieron ayer la visita del inquisidor Juan del Valle Alvarado, animando a los moradores de la localidad navarra a delatar a los supuestos herejes bajo amenaza de excomunión, amén de las más truculentas torturas. Pero por mucho que la Inquisición otorgara a estas 'brujas' poderes para crear tempestades o las acusara de adorar al diablo besándole el culo, nada de aquello era cierto. El akelarre concluyó con un homenaje a los once vecinos de Zugarramurdi quemados en la hoguera, de quienes se escuchó sus nombres.

Pero la tranquilidad pronto fue interrumpida por la autoridad que, al grito de «¡Prendedlas¡», ordenó la captura de estos supuestos herejes. Para más escarnio, las 'brujas' fueron paseadas por distintas calles de la capital con sus capirotes y sambenitos, comitiva a la que se sumaron no pocos logroñeses. Los soldados abortaron varios intentos de las 'brujas' de escapar por las calles adyacentes, torturadas por su destino y por los continuos gritos del populacho: «¡A la hoguera con ellas!».

Mientras las brujas ardían en la hoguera, una fina lluvia hizo acto de presencia como queriendo apagar el fuego de aquella barbarie.Alrededor de 200 personas intervienen en la recreación de este negro episodio de nuestra historia.

De regreso a la plaza de San Bartolomé, víctimas y verdugos coincidieron en el acto central de la celebración. Allí estaban los inquisidores Alonso Becerra Holguin, Juan del Valle Alvarado y Alonso de Salazar y Frías, este último figura que posteriormente sería clave para acabar con la persecución y quema de brujas. Pero en el auto de fe que nos ocupa, no evitó las de 'Las brujas de Zugarramurdi'.

Precisamente cuando ardían en la hoguera, una fina lluvia hacía presencia en la ciudad de Logroño, quizá queriendo apagar el fuego de aquella barbarie que se impuso a la razón hace más de cuatrocientos años.

Y para templar el mal cuerpo que esta ejecución dejó en los logroñeses -más en los del siglo XVII que en los contemporáneos-, el programa se cerró con el concierto de música medieval de Grimorium.

La recreación del Auto de Fe de 1610 volvió ayer a ser un éxito gracias a sus organizadores, la Asociación de Vecinos del Centro Histórico de Logroño; de la Guardia de Santiago, los Héroes del Revellín y Voluntarios de Logroño; del Ayuntamiento de Logroño, así como los de Zugarramurdi y Bargota, entre otras entidades colaboradoras.

Alrededor de 200 personas participan en las actividades que durante tres días (desde el viernes y hasta hoy) recrean el último episodio vivido por 'Las brujas de Zugarramurdi'. Un acontecimiento seguido por numerosos niños a quienes no pocos padres advertían ayer: «Que esto es de mentira, ¡eh!».

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