'Harvey' tiene nombre de ser humano

Los huracanes José, en la costa este de Estados Unidos, y María, en el Caribe, en una imagen tomada el pasado día 20. :: reuters

Los científicos afirman que la mano del hombre está detrás de las olas de calor, de las sequías y del aumento de la potencia de los huracanes

J. LUIS ÁLVAREZ MADRID.

Los científicos han constatado que el deshielo del casquete polar, el calentamiento de los océanos y los episodios de lluvias y sequías son consecuencia de un cambio climático que no se puede parar, aunque sí ralentizar. Sin embargo, piden más tiempo para estudiar si la mayor frecuencia de los huracanes y los tifones que azotan el Caribe y el Pacífico tiene relación con el calentamiento del planeta. En lo que sí existe un amplio consenso es en que el cambio climático aumenta la fuerza de estos ciclones y, por lo tanto, su potencia destructiva.

Primero fue 'Harvey' el que destrozó Texas, luego 'Irma', que arrasó las pequeñas islas del Caribe y la costa de Florida, después llegaron 'Jesús' y 'María' y este otoño seguirán las depresiones tropicales, más o menos profundas. Pero ¿por qué son tan seguidos y llegan a tierra con tanta intensidad, una intensidad que en el caso de 'Irma' fue la máxima jamás alcanzada -de categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson-? Según el especialista en meteorología de la Universidad de Bristol (Reino Unido) Dann Michell, «todavía no podemos decir con un 100% de certeza que lo que reforzó la intensidad de 'Irma' fuera el cambio climático, aunque sí está confirmado que fue consecuencia de los episodios de olas de calor».

Un calor que eleva la temperatura del mar y que provoca el deshielo de los polos, causa del aumento del nivel del agua en algunos puntos del planeta en una media de 20 centímetros desde 1880, en el auge de la Revolución Industrial. «Podemos afirmar que a nivel mundial, en estos últimos 30 años, las tormentas más fuertes se reforzaron debido al calentamiento de los océanos», asegura en declaraciones a AFP el profesor de Ciencia Atmosférica de la Universidad de Florida, James Elsner.

Los ecologistas avisan de que el cambio climático y sus consecuencias irán a más si no se toman medidas

Con el aumento de las sequías o las lluvias torrenciales, los expertos lo tienen más fácil. Y es que son fenómenos más frecuentes que un huracán. Cada año se forman doce tormentas tropicales de media, de las que unas seis alcanzan la categoría de huracán. Este año ya se han contabilizado 15. La última es 'Lee', que se formó el pasado fin de semana sobre el Atlántico, al sureste de Cabo Verde, y que podría debilitarse.

Los huracanes comenzaron a estudiarse a mediados del siglo pasado, con lo cual los datos no son concluyentes, como ocurre con el resto de fenómenos. Pese a ello existe un informe de la Agencia Estadounidense Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) que indica que desde hace unos 30 años, todos los ciclones tropicales se van aproximando cada vez más a los polos, a un ritmo de 60 kilómetros cada década. Un ejemplo puede ser 'José', cuya trayectoria indica que puede debilitarse siguiendo la costa estadounidense hacia el norte hasta llegar a Halifax, en Canadá.

En todo caso, está comprobado que los huracanes se forman sobre aguas con una temperatura superior a 26 grados centígrados -aunque esto no tiene nada que ver con el fenómeno que ocurre en España con la gota fría, que también está relacionada con la temperatura del agua del Mediterráneo-. La ecuación Clausius-Claperyon demuestra que una atmósfera caliente retiene mejor la humedad: un grado puede mantener un 7% más. De esta manera, los meteorólogos ya esperaban este año una temporada intensa de huracanes. Por ello argumentan que el cambio climático no ha provocado los huracanes, pero sí que los que se han formado han sido más intensos.

En este punto, los ecologistas coinciden con los meteorólogos y expertos en el clima. José Luis García, responsable de la Campaña de Cambio Climático de Greenpeace, subraya que «los huracanes que azotan el Caribe están relacionados directamente con el cambio climático, tal como venían anunciando hace mucho tiempo los científicos». Sin embargo, García precisa que «cuanto más sube la temperatura, más fuerza cobran los huracanes. Es como un cargador. No se trata de que haya más huracanes, sino que cada vez son más fuertes».

El responsable de Greenpeace advierte que «esto no va a parar», por lo que recuerda que «o se toman medidas para frenar radicalmente el cambio climático, con un acuerdo de mínimos como el alcanzado en la cumbre de París, o sus consecuencias irán a más».

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