«Hago realidad los flipes que están a mi alcance»

Imagen de 'Afronautas' (2012), libro con el que la autora innovó en forma y concepto. :: Cristina de Middel/
Imagen de 'Afronautas' (2012), libro con el que la autora innovó en forma y concepto. :: Cristina de Middel

Cristina de Middel gana el Premio Nacional de Fotografía a la espera de que se ratifique su ingreso en la legendaria agencia Magnum

MIGUEL LORENCI MADRID.

«Flipar te lleva lejos», dice entre risas Cristina de Middel (Alicante, 1975), ganadora del Premio Nacional de Fotografía 2017. Recibió ayer la buena nueva en Río de Janeiro, en vísperas de su boda, viajando en coche por una interminable autovía. «Flipar me ha traído hasta aquí, a casarme con un brasileño este sábado», explica «agradecida» esta fotógrafa atípica que se liberó hace tiempo del corsé del documentalsimo puro. Incorporó la ficción y el humor «para seguir contando las historias de siempre» con unas personalísimas «crónicas inventadas».

Middel ganó por unanimidad un premio dotado con 30.000 euros, concedido anualmente por Cultura y que recibe «en la sala de espera de Magnum». Preseleccionada por la legendaria agencia, se valora su trabajo para admitirla definitivamente como asociada. «Tengo nuevos proyectos para ofrecer materiales a Magnum, que tiene de plazo hasta junio de 2019 para pronunciarse», explica por teléfono desde Brasil la «feliz y satisfecha» fotógrafa. Si lo logra, será la segunda española en la mítica agencia en la que ya está Cristina García Rodero. Lejos de la línea de Robert Capa y Cartier-Bresson, el trabajo de Middel está más próximo al de miembros recientes de Magnum como Jim Goldberg o Alec Soth.

Más reconocida, y antes, fuera que en casa, el premio supone para Middel «la validación de mis decisiones, a menudo arriesgadas y no bien comprendidas». El jurado valoró «el reconocimiento nacional e internacional» de la fotógrafa, que, con sus peculiares imágenes, «replantea los límites de la realidad del lenguaje fotográfico». Reconoció cómo ha innovado el libro de fotografía, «otorgándole una nueva dimensión como obra de 'arte total'». Lo evidenció con 'Afronautas' (2012), libro descrito como «una reacción a las limitaciones del lenguaje documental a la hora de describir y explicar el mundo». Agotado y aclamado por la crítica, Middel fue nominada para el premio Deutsche Börse en 2013 gracias a él.

Realidad y ficción

La relación entre fotografía, realidad y verdad, junto con el papel de los medios de comunicación son «inquietudes primordiales» de esta fotógrafa que se define como «una flipada». «Cuanto más flipes, mejor. Flipar te lleva lejos y hoy me reafirmo más que nunca gracias al premio», insiste. «Flipo y hago realidad esos flipes que están a mi alcance y que se convierten en algo mucho más grande», dice sobre su trabajo.

Entiende que la fotografía es un lenguaje «con tantos matices y posibilidades como cualquiera». «Puedes hablar con acento andaluz, escribir un ensayo o una novela, contar chistes, hacer monólogos o crucigramas. Puedes pintar, hacer música o poesía, que no es lo mío. A mí me gusta hacer crónica inventada. Mi desafío es lograr que la gente capte la ironía de mis imágenes, o la melancolía, si las hay». «La fotografía es un lenguaje menos literal y explícito que otros, más nuevo, pero con el mismo potencial», concluye.

Inquietantes y divertidas, sus instantáneas invitan a preguntarse cuánto de verdad y de imaginado encierran. «Mis fotos no mienten», dice defendiendo la legitimidad de su inusual posición entre la realidad y la ficción. Combina su trabajo documental con proyectos mucho más personales que cuestionan los códigos y la veracidad de la fotografía como documento. Juega con reconstrucciones o arquetipos que difuminan la frontera entre la realidad y la ficción.

Junto a Cristina García Rodero e Isabel Muñoz, Middel es una de las figuras más relevantes de la fotografía española contemporánea. Se formó en la universidad de Oklahoma y en la Politécnica de Valencia. Trabajó para varios periódicos españoles y ONG, hasta que comenzó a cuestionarse la esencia de la fotografía documental. Como fotoperiodista trataba ya de ofrecer una visión «excéntrica» de la actualidad, evitando canales y fórmulas trilladas. «A los periódicos no les gustaba mucho lo que hacía, y menos lo que hago ahora. Pero sigo documentando el mundo en el que vivimos con un lenguaje menos ácido, menos repetitivo y con sentido del humor», dice. «A la vista está cómo de necesario es el humor para vivir y entender este mundo de locos», agrega a miles de kilómetros del guirigay y la gravedad de la crisis secesionista de Cataluña. «El humor es fundamental para la fotografía, para la política y para la vida», sostiene.

Se aburrió del fotoperiodismo, pero trabaja aún «como si fuera fotoperiodista». Modifica la realidad para adaptarla a lo que quiere y la documenta «como si estuviera en una rueda de prensa».

Cambio de rumbo

Sin las ataduras del rigor documental que constreñía su capacidad expresiva, al cambio de rumbo contribuyó «la crisis de credibilidad de los medios» y la convicción de que «la audiencia, cada vez más alfabetizada visualmente, necesita que le cuentes las mismas historia de siempre con un lenguaje nuevo».

Ha expuesto Middel en Londres, Nueva York, Los Ángeles, Fráncfort, París, Roma o Dublín. Antes que el Nacional de Fotografía, ganó grandes premios internacionales: Cum Laude, Martín Chambi, Unión Latina, Infinity Award, Centro Internacional de Fotografía (ICP) o el PhotoEspaña al mejor libro del año en 2014. Su obra está en colecciones como las de Saxe-Coburg y del Banco Espiritu Santo, ambas en Portugal, de la ciudad de Birmingham, la Universidad Politécnica de Valencia y de la Fundación Sarthou Carreres.

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