Hacendado y terrateniente por cuna y por matrimonio

Marcelino Izquierdo
MARCELINO IZQUIERDOLogroño

Hijo de Juan de Orovio y Colomo y de Antonia de Echagüe y Eguilor, ambos pertenecientes a familias aristócratas La Rioja, Manuel de Orovio heredó dineros y tierras, pero también amplió su patrimonio con una boda de postín. En el año 1857, Orovio contrajo matrimonio con Joaquina Fernández Urrutia y Benito del Valle, hija de Antonio Fernández Urrutia, poseedor de una de las mayores fortunas en la entonces provincia de Logroño. Las invitaciones de boda originales, fechadas en Alfaro, nos indican que el padre de la novia ya había fallecido en aquella fecha, por lo que la participación está encabezada por su viuda, Petra Benito del Valle y Ponce de León. Como parlamentario durante décadas y también como terrateniente -Alfaro era uno de los municipios más latifundistas de La Rioja-, Manuel de Orovio se convirtió en el defensor de las clases privilegiadas españolas, y así lo demostró a lo largo de su larga carrera política, tanto en el Congreso como en el Senado o en la diferentes carteras ministeriales que ocupó. Del matrimonio Orovio-Fernández Urrutia nació Isabel como única heredera, quien a su vez se casaría con Francisco Javier Eulate y Moreda, hijo también de otro potentado riojano, Rafael Eulate y Acedo. Y, como dinero llama dinero -que reza un sabio refrán castellano-, el nieto de Orovio y único vástago de su hija Isabel, Manuel de Eulate y Orovio, también manejó una ingente fortuna. El apellido Orovio se mantuvo íntimamente vinculado a las élites españolas hasta bien entrado el siglo XX.

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