GUIÓN COLECTIVO

ERNESTO PASCUAL CRÍTICA DE TEATRO

Entraba el público a la sala Florida sin prisa, con minutos suficientes para ubicar su asiento, desprenderse de abrigos y saludar a amigos antes de disfrutar de '50 sombras de Andreu, 2', la segunda propuesta de la vigésima edición de la Muestra Nacional Cómicos de Alfaro. Y entre la platea ya andaba Sombra, saludando con desparpajo y sorna a unos y a otros. Era la actriz Beatriú Castelló, compañera sobre el escenario de Andreu Casanova en la parodia sobre los famosos libros y películas. «Soy una de las cincuenta Sombras del título... las otras 49 no han querido venir», contaba a quienes iba saludando. Ahí conoció a Isabel, Ricardo, Pilar, Darío con sus 9 años...

Desde ese primer momento, con esos saludos y presentaciones a medida que el público llenaba la sala Florida -lleno en la velada del viernes y casi en la de anoche-, la cuarta pared había quedado demolida. Y el público, llegado de localidades de toda la ribera riojana y navarra, ya podía adivinar que iba a ser un protagonista más de la obra junto a Casanova y Castelló.

Desde ese primer momento, Sombra comenzó a repartir papeles entre sus saludados. Y el público lo aceptó gustoso, dejándose llevar y entrando por completo en el juego de interacción e improvisación que es bandera del estilo y de los espectáculos de Andreu Casanova. Así, artistas y público compartieron tanto platea como escenario, diálogos e historias... y también carcajadas provocados por unos a otros y viceversa.

El punto de partida era la parodia de la saga de '50 sombras de Grey', tanto en papel como en celuloide. Desde ahí, Casanova se adentró en el eterno tema del amor, de las relaciones de pareja, de la tensión sexual... Y lo hizo mostrándose ante el público de Cómicos como un perfecto conocedor y dominador del estilo de la comedia estadounidense, en diálogo continuo de tú a tú con el público, comprometiéndole pero también dependiendo de él.

En este punto, uno se cuestiona cómo será el guión sobre el papel de '50 sombras de Andreu', tanto de la primera del 2014 como de esta segunda parte provocada por el éxito de aquella. ¿Cuánto está escrito y cuánto queda relevado a la improvisación? ¿Cuántas líneas ocupan las frases de Casanova o de Castelló? ¿Y cómo contempla las intervenciones y participación del público?

Porque es difícil imaginar su desarrollo sin público. El público es fundamental. Y el de Cómicos aceptó su papel como si llevara ensayándolo meses. Por esa complicidad creada, los artistas también se dejaron llevar y se les vio disfrutar. Y, por supuesto, también el público, que enlazó una carcajada tras otra, bien fuese por los chistes, por las situaciones o por los momentos en los que los artistas comprometían a alguien de las butacas.

Esa bandera de la improvisación la alzaron sobre todo al subir a dos solteros al escenario. Les preguntaron sobre su trabajo, sus características, su viaje soñado... Sobre sus respuestas, Casanova y Castelló improvisaron la recreación de cómo podría ser su primera cita. El público les ovacionó ese salto al vacío de pura improvisación. Y como muestra de agradecimiento, y también por sentirse uno más con el público, Casanova y Castelló despidieron a los asistentes en la misma puerta. Como equipo.

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