GRÀCIES

GRÀCIES

JONÁS SAINZ

Gracias. Busco y rebusco la palabra exacta y siempre aparece la misma. Mi gratitud por la 'Tierra baja' de Lluís Homar es indescriptible. Mil gracias. Gracias, Lluís por esta obra de arte.

Esto, exactamente esto debe de ser el arte: una consumación armoniosa de belleza y sentido, una emoción que, siendo para todos, es únicamente tuya y que, sintiéndola propia, te conecta con tus semejantes. Para los que también a nuestra manera bajamos de las tierras altas, brutos pero nobles, el arte no es elitista sino una emoción que te hace sentir parte de algo puro y hermoso; algo tan sencillo como la forma en la que la lluvia empieza a empapar la tierra seca o una obra de teatro bellísima que además te reconcilia con la naturaleza humana. Gracias.

Podría decir gracias, Manelic; gracias, Àngel Guimerà. Vuestro drama es un regalo largo tiempo sin abrir. Y también podría decir perdón por no conocerlo como merece y por no conocer tantas cosas que pudiendo unirnos nos separan. 'Tierra baja (Terra baixa)' es un clásico catalán de finales del XIX que antecede a parte de nuestra mejor tradición teatral, la catalana. Un drama rural en torno a un triángulo amoroso complejo: el dueño y señor de la hacienda, la joven criada a la que ama como una posesión y el ingenuo pastor con el que la casa para no arruinar su propia boda con una heredera que le salvará del embargo. Complejo y cargado de dialéctica entre el bien, la tierra alta del pastor Manelic, y el mal, la tierra baja del amo Sebastià. Y en medio, Marta, sirena varada en la tempestad que se avecina al surgir el amor verdadero.

También podría decir gracias, Pau Miró, por dejar el melodrama en lo esencial de la tragedia y por componer instantes de magia, como el descorrer de una cortina para que surja la montaña mientras suena como un aullido a la luna Sílvia Pérez Cruz. Otra vez vestida de nit. Y gracias por acompañar en la sutilidad a Lluís Homar.

Por esa sutileza, por su inspiración y su compromiso, lo que digo sobre todo lo demás es gracias, Lluís. Gracias por la maravilla. Gracias por encarnarnos a cada uno encarnando a los cuatro personajes -también a la inocente Nuri- sin artificio ni desdoblamiento, por conmoverte con ellos para conmovernos y por sacar el alma a escena a danzar con el cuerpo, a pugnar entre ambas como el ángel y el animal que somos. En su pelea mortal, Sebastià y Manelic son uno mismo en Lluís Homar. Soy yo y también eres tú. Capaces de lo peor pero también de lo mejor. Hombres.

Creí que no volvería a ver nunca nada igual después de 'La violación de Lucrecia' de Nuria Espert, pero los que vimos 'Tierra baja' -no demasiados- podremos decir que una vez vimos una obra de arte: Lluís Homar haciendo teatro.

Gràcies. Moltes gràcies.

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