UNA GISELLE MEMORABLE EN RIOJAFÓRUM

PERFECTO URIEL

El pasado domingo el ballet clásico se marcaba un tanto en la programación que nos ofrecía Riojafórum. Una de las mejores noches de ballet vividas en Logroño desde que hablamos de danza en el periódico. Las programaciones de nuestros teatros nunca son generosas con la danza y las compañías rusas aparecen para completar sus programas. Con frecuencia, estas compañías suelen ser de tercera categoría creando desencanto, de manera paulatina, en el público que asiste al ballet. El pasado domingo fue esa excepción que confirma toda regla.

La noche se presentaba como 'Suite de Don Quijote' sin saber que había algo más. Hay que tener mucho tino para hacer una buena síntesis de un ballet cuya duración es dos horas. Convertirla en algo extraordinario y que solamente dure 40 minutos es tarea muy difícil si no se cuenta con los ingredientes de calidad requeridos. El producto final estaba bien presentado, bien envuelto pero le faltó chispa y ejecución brillante. El gran repertorio necesita solistas de primera, que lo eran, pero además, y más importante, primeros bailarines estelares que luzcan las variaciones propias de virtuosos. Lo que no se ajusta a ello siempre queda mediocre.

Todos acudíamos a ver una 'Suite de Don Quijote', ignorantes de que en el programa nos esperaba el premio gordo que nadie habíamos buscado. Un premio que nos pilló a todos a contrapelo dejándonos sin aliento con la entrada en escena de los espíritus etéreos, las famosas 'Willis', compañeras de una 'Giselle' muerta y transformada, encabezadas por la reina Myrtha.

Este es uno de los grupos escénicos más destacados del ballet romántico.

Giselle, esencia del romanticismo, es el gran papel que toda bailarina quiere interpretar en su vida, sin duda el gran desafío. Anna Sherbakova, de depuradísima técnica, no sólo en puntas, sino con un espectacular y hermoso dominio de brazos, bailó un segundo acto con delicadeza. Su brillante interpretación de una delicada y etérea Giselle envolvía el aire con un destello místico sobrecogedor. No hay forma de bailar Giselle más que con virtuosismo, unido a una interpretación llena de dramatismo. Giselle no permite trampas. La menor duda se percibe, y la falta de precisión distorsiona la danza.

Albrecht estuvo a cargo de un elegante Dimitri Kotermin, que supo desplegar potencia y destreza en su actuación. Magnífica y excelente interpretación de gestualidad clásica que ha sabido proyectar con mimo. Una sensibilidad y fuerza que han remarcado el dominio técnico de un gran bailarín.

Pero no se puede hablar de Giselle sin mencionar el cuerpo de baile. Ha sido un gusto contemplar la homogeneidad de esas doce 'Willis' que nos ofrecieron un conjunto muy uniforme capitaneado por la reina 'Myrtha', Siori Fukuda, de impresionantes puntas aunque poco acertada en el 'carácter dominante' propio de su role. El público premió con un aplauso cerrado y duradero el trabajo de este fantástico cuerpo de baile femenino.

Buen camino el que está tomando Riojaforum programando ballet. Lo ruso casi siempre es un fiasco pero tenemos que aplaudir y felicitar el gran acierto al traer al Ballet Estatal Ruso a Logroño. Deseamos más noches memorables como ésta.

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