García de Cortázar: «Ha habido dejación del Estado en Cataluña»

Á. SOTO MADRID.

Escarbar en la historia para encontrar respuestas al presente es uno de los objetivos que se marcó Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942) cuando se propuso escribir 'España, entre la rabia y la idea' (Alianza). En su nuevo libro, el historiador busca responder desde una perspectiva intelectual a la «impugnación» de la idea de España que el secesionismo catalán ha aventado.

Pero a juicio de García de Cortázar, el Estado también tiene su cuota de responsabilidad en la crisis catalana. «Ha habido dejación del Estado en Cataluña», apunta el historiador, que se felicita por que el independentismo se haya «precipitado» en su ansia por la ruptura: «Si hubieran esperado diez años más, con la educación y la imposición cultural que llevan a cabo, el proceso podría haber sido irreversible».

Eso sí, el historiador reclama que España dé la batalla internacional para explicar qué es exactamente el nacionalismo catalán. «Muchos embajadores deberían ser cesados por el Gobierno porque se han dejado comer la tostada por la campaña desleal de la Generalitat, que ha ganado la batalla en muchos países», asevera.

García de Cortázar echa en falta que desde la transición no se haya fomentado en el conjunto del país un patriotismo común, vacío que ha sido aprovechado por los nacionalismos para desarrollar el suyo propio. «En aras de impugnar al franquismo los españoles nos hemos quedado sin nación», dice el historiador, partidario de un patriotismo ligado a la cultura de «Machado, Lorca o Velázquez». Patriotismo que ahora, cuenta García de Cortázar, levanta la cabeza de la mano de Ciudadanos, que, a su juicio, «ha tenido una actitud ejemplar en el conflicto catalán».

Lamenta el premio Nacional de Historia de 2008 que la idea de patriotismo español haya estado vinculada durante mucho tiempo a la extrema derecha y achaca parte de la culpa de esta desafección a los partidos de izquierda. «En la crisis de las ideologías, la izquierda en España se ha agarrado al nacionalismo, algo realmente contradictorio, porque la izquierda ha sido siempre internacionalista y el nacionalismo es cavernario», valora.

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