EL FUTURO ES MUJER

La dinámica de la 62 Seminci es muy femenina. Entre el foro sobre mujeres en el cine español, el apartado de películas realizado por las chicas denominado 'Supernovas' y las buenas interpretaciones cosechadas, hasta el momento, por el elenco de actrices que intervienen en los distintos repartos de los largometrajes a concurso, se puede afirmar que la contraseña de esta edición es mujeres.

En esta tendencia se adjunta la película brasileña 'Como nuestros padres', con dirección de Laís Bodanzky. La actriz María Ribeiro encarna a Rosa, una batalladora mujer en las tareas domésticas que arrincona su deseo de ser escritora engullida por las exigencias del hogar. Cuando su madre le confiesa que su padre es un hombre distinto al que siempre ha considerado como progenitor comienza a replantearse cuestiones de doble fondo. Las varias capas del filme ofrecen una inquieta fábula sensible y llena de matices sobre el papel de la mujer en la sociedad de hoy. Tiene chispa, escenas sinceras y deja un poso agradable.

La cuota de pantalla dedicada al universo de la mujer es imparable. Se mantiene el común denominador. La película francesa 'Jeune femme', de Léonor Serraille escarba, esta vez, en la honda crisis nerviosa y psicológica en el proceso de transformación de una joven, Paula, de temperamento abrupto y desconcertante. Tras romper con su novio, se lanza a la jungla de asfalto de París en busca de calmar su atormentado carácter y de las claves para cimentar una personalidad que se mueve al comienzo entre la ingenuidad y los arrebatos infantiles. Un filme que indaga en la inestabilidad psicológica de su protagonista, que deambula sin criterio definido, mintiendo en función de sus intereses, diciendo quién no es, peleada con su madre y comportándose como una niña caprichosa, hasta que circunstancias propias de los seres adultos la empujen a replantearse su combate constante con el mundo y consigo misma para encarar así el futuro sin tantos problemas, justo en el instante en que se adivinan signos de una incipiente madurez.

Sin abandonar el drama femenino, esta vez el foco se sitúa en Georgia. 'Soy un rayo de sol en la tierra' es un filme en blanco y negro de la directora georgiana Elene Navariani. Sin concesiones y de la forma más austera cuenta la historia de una prostituta, April, que se mueve en la zona más deprimida y desolada de Tiflis para armar un gris casi oscuro descenso a los infiernos respecto a las condiciones deplorables de la prostitución, en un ambiente sórdido y degradado, en el que la amistad con un inmigrante nigeriano supone los únicos remansos de cariño y ternura.

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