Fito&Fitipaldis deja contentos a todos

La banda, con Fito Cabrales a la cabeza, gustó al público que abarrotaba el coso taurino logroñés. :: reportaje fotográfico: justo rodríguez/
La banda, con Fito Cabrales a la cabeza, gustó al público que abarrotaba el coso taurino logroñés. :: reportaje fotográfico: justo rodríguez

El músico bilbaíno estuvo acompañado de Ariel Rot y Muchachito Bombo Infierno durante un concierto espectacular La banda de Fito Cabrales abarrota con 8.600 espectadores la plaza de toros La Ribera de Logroño

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

Alguien debería tomar nota, si no lo ha hecho ya, sobre lo sucedido la noche del pasado sábado en la plaza de toros La Ribera de Logroño. La reunión de 8.600 personas en un recinto en una ciudad como la capital riojana no lo han logrado ni las manifestaciones ni los eventos deportivos ni siquiera dos partidos consecutivos de la UDL en Segunda División B. Y, cuestiones musicales al margen, la buena organización, la adecuada sintonía del público y los músicos y la ausencia de incidentes provocan ya no sólo el beneficio del promotor musical sino, también, de todo Logroño.

Las autoridades deberían convencerse de invertir en cultura, en espectáculos en directo de gran formato como el que demostró ser Fito&Fitipaldis, superando en espectadores a conciertos como los de Pablo Alborán, Alejandro Sanz, Julio Iglesias, Serrat, Melendi, Malú, Extremoduro, Joaquín Sabina, Placebo, Vetusta Morla... Hubo algunos momentos durante el directo en los que fue emocionante contemplar a tal cantidad de gente disfrutando de la música, cantando los estribillos y bailando. El sonido fue bueno, los accesos fueron fluidos, hubo control, seguridad... Es difícil extraer un pero, si acaso, los precios rozando lo abusivo de las consumiciones.

En lo que a la música concierne exclusivamente, Muchacho Bombo Infierno ejerció de telonero con una actuación de una hora en la que se exhibió como hombre-orquesta, cantando, tocando la guitarra y también la percusión. Este nuevo Kiko Veneno, que ya hemos podido escuchar antes en Logroño gracias a Actual, ofrece unas canciones pícaras que, quizá, quedaron desvirtuadas. Y es que su formato es idóneo para una sala pequeña, montar su instrumentación casi sobre un palé, y aunque su directo es un verdadero espectáculo, el recinto puede que le viniera grande. No obstante, Jairo Perera resolvió bien la papeleta.

Fito Cabrales salió al escenario solo al inicio, iluminado por un único foco e interpretando la primera canción, 'Lo más lejos, a tu lado'. Pronto le acompañaron los demás músicos, entre ellos, el guitarrista Carlos Raya, quien le secundó a la hora de realizar verdaderos alardes de interpretación con las seis cuerdas. Fue frecuente, y esa es una de las señas de identidad de los conciertos de Fito&Fitipaldis, que se alargasen las canciones a base de guitarreos, como aquellos temas interminables en vivo de Dire Straits. Eso, unido al aire 'blues' que le da el saxofón, hace de la música de esta banda algo agradable y efectivo. No hay grandes mensajes, más bien algo sencillo y fácilmente digerible, y eso, sin dejar de ser rock, aunque tampoco sea Motörhead, tiene el mérito de gustar a mayores y niños, que de todo hubo ayer entre el público, desde el portero de balonmano Gurutz Aginagalde hasta el músico Jorge García Pasaro. Algo bueno sucede y hay que alegrarse.

Después de algunas canciones como 'Por la boca vive el pez', 'Me equivocaría otra vez' y 'No soy Bo Diddley' llegaron las colaboraciones, dos temas primero con Muchachito y otros dos a continuación con Ariel Rot, los cuatro de los músicos invitados. El éxtasis fue poder ver La Ribera entregada a Ariel Rot.

La segunda parte del concierto de Fito&Fitipaldis arrancó con emblemas como 'La casa por el tejado' y 'Antes de que cuente diez' rumbo a la absoluta comunión entre artista y público, con una convincente y encarrilada actuación.

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