Filósofo de la naturaleza

Filósofo de la naturaleza
Estíbaliz Espinosa

Félix Sabando regresa a la escena artística con 'El sueño de los árboles', exposición que hoy inaugura en la Casa de la Imagen

ESTÍBALIZ ESPINOSA LOGROÑO.

Félix Sabando acaba de retomar su actividad artística, aparcada durante 25 años por cuestiones prácticas y personales. Un larguísimo y angustioso paréntesis que en los últimos tiempos se tornó incluso doloroso para él. «Lo pasé muy mal, era como necesitar agua y no poder alcanzarla. Pero el artista necesita tiempo, todo tiene un ritmo y si no lo sigues no llegas, no compones».

La decisión, hace aproximadamente un año, de retomar los pinceles coincidió con el ofrecimiento de la Casa de la Imagen, por parte de Jesús Rocandio, para exponer su nueva obra. Ambos gestos se han materializado en la muestra 'El sueño de los árboles', que se inaugura esta tarde (20.00 horas) en el número 3 de la plaza de San Bartolomé.

Allí, sobre losas plateadas, emerge un almendro en su día herido en la raíz por una oruga y luego muerto. Procede de la casa del artista, en la vecina localidad alavesa de Asa. Pensando en este árbol y en su destino fue como Félix Sabando ideó su exposición. «Los árboles se van y yo no pretendo inmortalizarlos, pero sí mostrar que han existido, que están aunque se hayan ido. Pienso también en mí, en qué ocurre cuando lo que nos da la vida sale de nosotros. Muchas veces salgo a la terraza insomne y siempre me encuentro con lo mismo, con el universo, las estrellas, las nubes cada día diferentes... y me digo: 'ese es mi sueño, ahí voy a ir'».

Dibujo, pintura, escultura e instalación moldean el proyecto de Sabando tras un impás de 25 años

Dibujo, pintura, escultura e instalación expresan 'El sueño de los árboles', una muestra que -según su autor- «tiene mucho que ver con la espiritualidad de la naturaleza, del bosque». De hecho, para él «el árbol es la parte más filosófica de la naturaleza». También el elemento más místico y profundo; el que más comunica a través de sus crujidos, sus movimientos, del espacio que genera, muy cómodo para Sabando.

Hasta el 20 de junio

De una forma natural, casi primitiva, el artista traslada esta filosofía a su trabajo, donde la naturaleza también convive con lo urbano. Con paisajes cotidianos como el paso de los aviones, el tráfico de los coches, el ascenso de los edificios... «No me puedo liberar de lo que me rodea y aunque piense que estoy creando ese espacio, no, ese espacio me está manipulando a mí para que lo construya», reconoce. Y en su construcción emplea madera y piedra, pero también vidrio, aluminio o hierro.

Félix Sabando junto a uno de sus cuadros.
Félix Sabando junto a uno de sus cuadros. / Sonia Tercero

Félix Sabando reúne en esta muestra las distintas disciplinas de su trabajo, que ordena de la siguiente manera. «Primero hago un boceto a partir del cual materializo el cuadro. Luego llega la escultura». El color y cada vez más los rostros, su más reciente obsesión, mandan en sus pinturas. Tras 25 años de impás, Sabando sigue siendo el mismo artista, «con más experiencia vital y en otro momento, pero siempre está ahí tu gesto, eso no se cambia», dice. Hasta el 20 de junio expone en la Casa de la Imagen, y espera y desea continuar ejerciendo como artista.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos