El fenómeno Leonardo

El fenómeno Leonardo

El precio récord del 'Salvator Mundi' confirma la vitalidad del genio 500 años después de su muerte

LUIS ALFONSO GÁMEZ

La noticia que conmocionó al mundo del arte en 2017 fue la venta récord de un pequeño óleo de 45,4 por 65,6 centímetros. Quinientos años después de su muerte, el carisma de Leonardo di ser Piero da Vinci (1452-1519) es tal que una de sus obras, 'Salvator Mundi', es la pintura más cara en la Historia. Se vendió en noviembre en una subasta en Nueva York por 382 millones de euros (450 millones de dólares) que, según 'The New York Times', habría desembolsado un príncipe saudí, aunque algunos expertos rechazan la autoría de Da Vinci. «Pasa con todas las obras sin firma y que no están documentadas», explica Ismael Manterola, profesor de Historia del Arte de la Universidad del País Vasco, para quien el 'sfumato' del cuadro es el propio de un genio cuyo salto a la fama se remonta al siglo XVI. «Entonces se le diviniza y se convierte en uno de los tres grandes, con Rafael y Miguel Ángel».

«Leonardo levanta pasiones porque es el ejemplo por antonomasia del polímata, el individuo que domina múltiples áreas del saber», afirma Mikel Bilbao, también profesor de Historia del Arte de la UPV. «Es la personificación del ideal renacentista. Hoy nos extraña que fuera pintor, inventor, anatomista... pero entonces era normal», indica Manterola. La artística es una más de sus facetas creativas, y no precisamente la que él más valora para ganarse la vida.

SU OBRA

'Salvator Mundi'
'La Última Cena'
'La Gioconda'
El embrión

Cuando en 1482 ofrece por carta sus servicios a Ludovico Sforza, duque de Milán, le cuenta que tiene «proyectos de puentes ligerísimos y fuertes», ideas para «cañones comodísimos» y «barcos que resistirían el fuego de los mayores cañones», sabe «hacer bombas», puede construir «carros cubiertos» y diseñar «diferentes tipos de catapultas»... «Solo al final dice que además pinta».

Solo 20 pinturas

Hasta nuestros días solo ha llegado una veintena de pinturas de Leonardo. «Muchos cuadros eran de su propiedad y no los soltó en vida», indica Manterola. Su escasa producción y el enorme interés por el personaje hacen que una obra como 'Salvator Mundi' alcance cotización récord. «Todo lo tocado por Leonardo tiene un precio desorbitado. Si se subastaran dibujos pasaría lo mismo», sostiene Bilbao, para quien la popularidad no desmerece al genio. «Es un gran artista, un pintor muy bueno» pero la mistificación del personaje juega a veces en contra de sus pinturas.

Aunque 'La Gioconda' «es una obra excepcional», Bilbao sospecha que desencanta a muchos de los que la ven en el Louvre. «Piensan que es una obra de gran formato y cuando se ve a distancia y en medio de una multitud, decepciona. Una pena, porque Leonardo era un magnífico retratista que pretendía mostrar el alma del personaje». A Manterola le parece «absurdo y fruto del 'marketing'» el gentío agolpado ante 'Mona Lisa' «cuando hay al lado otro 'leonardo' igual de bueno, 'Santa Ana, con la Virgen y el Niño', visible sin problemas».

Quienes visitan el convento de Santa Maria delle Grazie, en Milán para disfrutar del mural de 'La Última Cena' también se decepcionan. En este caso, la culpa es del artista. «Experimentaba mucho y en este caso con los materiales y tiempos de secado, lo que hizo que se deteriorará ya en vida de Leonardo. Hay frescos de época romana que se conservan muy bien, pero este fresco es un fantasma del original», explica Bilbao. A pesar de su mal estado, el enorme mural -8,8 metros de largo por 4,6 de alto- es una de las obras más reproducidas y considerada una de las mejores de la Historia.

El Leonardo pintor se impone al dibujante, naturalista e inventor, facetas que destacan ambos expertos. «Algunas de sus inventos se adelantan 500 años», dice Bilbao, que destaca su proyecto de helicóptero, al que el polímata llama 'tornillo volante'. Manterola admira al observador de la naturaleza, «sus dibujos de plantas y animales, del agua y los remolinos... El dibujo le ayuda a conocer la naturaleza».

Enigmas inexistentes

Ambos dicen que no hay 'enigma Leonardo', ya que es un personaje bien estudiado cuya peripecia vital está muy documentada. Se le atribuye a Da Vinci la autoría del 'Manuscrito Voynich', del sudario de Turín, y la pertenencia al Priorato de Sión. Poco importa que el enigmático códice se date entre 1404 y 1438, que la falsa reliquia se adorara en Francia cien años antes de su nacimiento y que la sociedad secreta que proteger el supuesto linaje de Jesús y La Magdalena no existiera antes de 1956. Si, como decía Isaac Asimov, Galileo es «el santo patrón (¡pobre hombre!) de todos los chiflados autocompasivos», Leonardo es el comodín de algunos vendedores de patrañas para dotar de credibilidad fantasías.

'El codigo Da Vinci' de Dan Brown sostiene que el personaje sentado a la derecha de Jesús en 'La Última Cena' no es Juan, sino María Magdalena, que ocupa ese lugar por ser la esposa del Mesías. Asegura que «las descripciones de obras de arte» de su novela «son veraces», cuando no es así. Los errores y tergiversaciones abundan -Juan es Juan y está perfectamente documentado, por ejemplo- y eso ha llevado a la confusión a mucho lector confiado.

Los pseudohistoriadores Lynn Picknett y Clive Prince, cuyo libro 'La revelación de los templarios' inspiró a Brown, afirman que Leonardo además de crear la sábana santa es el hombre retratado en ella, ya que el rostro del sudario encaja con el del 'Salvator Mundi'. Obvian que el carbono 14 demostró que la falsa reliquia entre 1260 y 1390.

A Mikel Bilbao le impactó de niño el «veraz» estudio de Leonardo sobre el embrión humano en el útero materno. «Sus cuadernos de anatomía son excepcionales». El genio florentino estudió la materia con Andrea del Verrocchio. Diseccionó cadáveres humanos y de animales para comparar sus estructuras y logró eludir a la Inquisición bajo un manto de discreción. «La medicina hubiera avanzado muchísimo si sus dibujos se hubieran difundido en su época», apunta Bilbao.

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