El Fárdelej late vida y cultura

La visita a las cuevas de los Cien Pilares son uno de los grandes atractivos de la parte Vida; tras la celebrada en la tarde de ayer, esta mañana tendrá lugar una segunda.
La visita a las cuevas de los Cien Pilares son uno de los grandes atractivos de la parte Vida; tras la celebrada en la tarde de ayer, esta mañana tendrá lugar una segunda. / E.P.

Visitas y catas, degustaciones y talleres conforman la parte Vida del festival arnedano

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

arnedo. Antes de la Música, el Fárdelej late y disfruta la Vida. Si en algo la cita arnedana busca diferenciarse del ingente calendario festivalero que recorre cada verano el país es en apostar por exhibir, compartir y ensalzar los recursos gastronómicos, turísticos y culturales de nuestra región. Es la parte Vida del Fárdelej, que arrancó el lunes y que ayer tuvo una jornada intensa, conectando directamente con la segunda parte del festival, la más multitudinaria, la Música.

Antes de la música, el silencio. En silencio aguardaba el obrador que recibió en la mañana la visita para relatar cómo se elaboran los fardelejos, ese dulce característico de la ciudad del calzado y que da nombre a su festival pop y de sensaciones.

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En silencio esperaban en la tarde los depósitos donde la bodega cooperativa Nuestra Señora de Vico elabora los caldos de los agricultores de la comarca. Hasta sus instalaciones en el polígono El Raposal se acercó una quincena de personas, todos arnedanos, para conocer el funcionamiento de su bodega desde la recepción a la elaboración, para adentrarse en su historia desde cuando llegaban los socios a caballo con cuatro cunachos a la actualidad en la que planea su mejora y ampliación. Y también para probar sus caldos.

En un festival en el que su imagen en esta quinta edición tiene por protagonista una botella de tinto, diseño del artista afincado en Madrid pero con raíces alfareñas Borja Bonafuente, las catas y degustaciones son obligadas. Han recorrido la semana con visitas también a bodegas Faustino Rivero, han saboreado jamón y queso, han elaborado pizzas y han mezclado cócteles de ginebra o vodka. En la tarde de ayer, el bodeguero de la cooperativa guió a los asistentes por cuatro vinos diferentes con acento arnedano, desde el veterano Ciencuevas al Mocete en plena proyección.

El festival arnedano ensalza ante su público los recursos culturales y turísticos de la ciudad

En silencio custodian desde lo alto de la roca de arenisca el día a día de Arnedo las cuevas, el magnífico patrimonio rupestre y etnográfico que cuenta buena parte de la historia de la ciudad del calzado. En la media tarde, guiados por la responsable de la Oficina de Turismo, Ludi Moreno, un grupo formado por burgaleses, alicantinos, arnedanos y un par de alemanas se adentraron en su historia y en sus enigmas. Desde el siglo VIII, los arnedanos han picado la roca para bien refugiarse, para bien vivir, para bien orar.

Tres son los usos que han recibido las cuevas a lo largo de la historia, como viviendas, el agrícola y el religioso. Y en las tres tipologías se adentraron ayer los visitantes y volverán a hacerlo esta mañana en las dos visitas previstas, a las 10.30 y a las 12.30, ambas con salida desde la Oficina de Turismo, en el céntrico Palacio de la Baronesa. "Picadas desde el siglo VIII hasta hace 50 años, las cuevas se han utilizado y reutilizado en función de las necesidades de la gente, dejando los enigmas de si fueron palomares o lugares de culto -expuso a los visitantes Moreno-. Pero su importancia es el enorme valor etnográfico que supone para Arnedo tener más de 1 kilómetro picado en tres pisos que cuenta su historia".

Tras la intensa jornada de ayer, la parte Vida cuenta esta mañana con las visitas a las cuevas, con la visita y cata a las queleñas bodegas Ontañón y, como cita multitudinaria, el Almuerzo a la Riojana. Desde las 11 de la mañana, la Puerta Munillo se llena de Vida y Música. De Fárdelej.

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