El Fárdelej festeja la convivencia cultural y generacional

El trombón de la Orquestina lideró la conga multitudinaria en Puerta Munillo. ::
El trombón de la Orquestina lideró la conga multitudinaria en Puerta Munillo. :: / Ernesto Pascual

El festival arnedano llegó ayer a su colofón en una multitudinaria y festiva jornada que congregó el ambiente de sus citas Música y Vida implicando a toda la ciudad

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Desde su primer minuto, el Fárdelej es algo más que un festival de música que se vive únicamente sobre un escenario. Desde su primer latido, el festival arnedano ha invitado a vivir las sensaciones y experiencias que propone. Y ha extendido esa incitación a disfrutarlo tanto al público eminentemente musical como a todos los vecinos de Arnedo y aquellos que se quieran acercar a sus propuestas. Esa es la esencia de su doble formato Vida y Música. Y esa identidad se evidenció en la jornada de ayer, la de más actividad de este quinto Fárdelej que dio inicio a las citas el pasado lunes.

Con ese afán de no quedarse únicamente en un festival de música, el Fárdelej se ha abierto a la ciudad desde su primera edición. Lo ha logrado a través de catas, degustaciones, visitas guiadas, talleres de artes y manualidades para todas las edades... su parte Vida. Y desde hace tres ediciones, abre también la parte Música a toda la ciudad a través del escenario Joven, gratuito, en la Puerta Munillo.

Tras la larga noche que se extendió entre los asistentes al Fárdelej tras el concierto de Lori Meyers y la fiesta que provocaron Ochoymedio Dj's en el Arnedo Arena, la céntrica Puerta Munillo, eje de la vida de la ciudad del calzado, era el punto de encuentro para la segunda jornada musical del festival. Y qué mejor que hacerlo con un almuerzo típicamente riojano aderezado de música.

El Fárdelej logró que vecinos de la ciudad y asistentes al festival compartieran la jornada

En una degustación multitudinaria, los sarmientos alimentaron las brasas que prepararon las carnes para el sabroso almuerzo riojano que pudieron conocer y saborear los cientos de asistentes al festival de otras comunidades. Llegados de todo el país, con especial presencia de madrileños y vascos, fue la mejor y más sabrosa forma de coger fuerzas para la exigente jornada de ayer. Porque la invitación a bailar comenzaba pronto, con el pinchadiscos arnedano César Gallard lanzando temas más que reconocidos desde la mesa del escenario.

Tras él, subieron al escenario La Orquestina 3.0, la revisión que el combo ha hecho de sí mismo para su tercera aparición en el festival arnedano. «Iván Ferreiro ha venido una vez; Fangoria, una vez... nosotros, ¡tres veces! ¿Quiénes somos los verdaderos jefes del Fárdelej?», arengó al público su cantante, Diego Solloa.

Con sus versiones de clásicos de los 60 y 70 lograron el punto de encuentro que propone el Fárdelej, la convivencia entre generaciones, al igual que conviven propuestas musicales con las gastronómicas, turísticas y culturales. Si como mandan los cánones de un buen almuerzo el del Fárdelej fue compartido por modernos y jubilados, también fue el guateque que montó la Orquestina. Porque, asunto para estudio, bailaban disfrutando igual señores canosos amarrados a sus mujeres el 'Viva Chihuahua' o 'Mi gran noche' de Raphael que los jovencitos con camisas floridas y largas barbas cuidadas.

La música consiguió que 'Un rayo de sol' bañara la Puerta Munillo para otro mediodía de fiesta, compartido por todas las edades, un público que no se resistió a montar por tercera vez la conga multitudinaria con el 'Viaje con nosotros'. Al fin y al cabo, un festival es una fiesta... y para todos los públicos.

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