UNA EXTRAÑA AMISTAD

Si a los clásicos del subgénero 'Todo en una noche' se los desacelera anulando el vértigo inherente y la provocación inherentes a títulos como 'Algo salvaje' (1986), de Jonathan Demme, el resultado es probable que se asemeje en sabor, color y textura a este tratado de corrección con el que Gavin Wiesen trata de monetizar el tirón post Oscar de J.K. Simmons (el profesor sádico en 'Whiplash').

Partiendo de una situación de efectos y desenlace predecibles (la cena de presentación en la que el personaje interpretado por Emile Hirsch va a conocer al padre de su novia), Wiesen encadena escenas cómicas a lo largo de una ciudad de Los Ángeles anestesiada por la falta de pulso tras las cámaras de un director que no parece haberse inspirado en 'El halcón inglés' (1999), de Steven Soderbergh.

Aún así, los diálogos funcionan, y es evidente la buena predisposición de la extraña pareja formada por Hirsch y Simmons, pero la longitud y profundidad de las imágenes que los enmarcan se queda siempre en lo superficial, muy lejos de profundizar en el análisis de la fauna nocturna con la que el protagonista tiene que lidiar para encontrar a la chica que le partió el corazón.

Mejor cuanto más cerca de dos personajes predestinados a entablar una amistad extrafamiliar, Wiesen se pierde cuando tiene que escenificar secuencias que implican rotundidad y no retoma la manija hasta llegado un último tramo decepcionante, no tanto por la falta de fuelle dramático del desenlace, sino por la frustración a la que invita constatar que el 90% del metraje es susceptible de una larga elipsis. Lo mejor: la comedia romántica que se larva en las escenas que comparten Hirsch y Shannon Woodward, y la profesionalidad de Simmons, que dota de cuerpo y carisma a un personaje que no está a su altura.

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