La eternidad de un viejo rockero

La eternidad de un viejo rockero

La muerte de Johnny Hallyday agiganta la leyenda del 'Elvis francés', víctima del cáncer a los 74 años

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

Los viejos rockeros nunca mueren. En Francia ingresan en el panteón eterno de las glorias nacionales. Johnny Hallyday, el rock hecho carne francesa, falleció ayer a los 74 años víctima del cáncer de pulmón. Pero es ya una leyenda inmortal de la cultura popular gala. El autor de 'Rester Vivant' (Seguir vivo, su último álbum en estudio), se subió por última vez a un escenario en julio, ya mermado por la quimioterapia. La acompañaron en la gira de los 'Viejos Canallas' sus amigos Jacques Dutronc y Eddy Mitchell, que lloran desconsoladamente su pérdida como la nación de los fans huérfanos. «Todos tenemos dentro algo de Johnny Hallyday», resumió elegíaco el presidente Emmanuel Macron.

El 'Elvis francés' sucumbió en la madrugada del miércoles a la enfermedad diagnosticada hace un año. «Johnny Hallyday se ha ido. Escribo estas palabras sin creérmelo. Y sin embargo es así. Mi marido ya no está. Nos deja como vivió a lo largo de su vida, con valentía y dignidad», anunció su viuda de madrugada. Laetitia Baudou, 32 años más joven, con la que se casó en 1996, comunicó que hasta el último momento «su corazón latió fuerte, en un cuerpo de rockero que vivió toda su vida, sin concesiones, por su público, por quienes le adulaban y lo amaban».

Jean-Philippe Smet, nombre con el que nació en París en 1943 de padre belga, deja una monumental obra condensada en 50 álbumes de estudio y 27 en directo de los que se han vendido más de 110 millones de copias. Autor de un millar de canciones en 57 años de carrera por las cimas de la fama, ganó 18 discos de platino y rodó ocho películas, algunas a las órdenes de prestigiosos directores como Jean Luc Godard, Costa Gavras o Patrice Leconte.

El trovador galo del rock and roll, el twist y la movida yeyé acumuló éxitos originales y versiones de clásicos anglosajones de los que se apropió con su voz poderosa y desgarrada. Cualquier francés recibe incrédulo la revelación de que su canturreado 'Noir c'est noir' es en realidad una adaptación del arrollador 'Black is black' de Los Bravos.

Desde su primer microsurco a 45 revoluciones de 1960, el repertorio del ídolo de la chupa de cuero, los tatuajes, el tupé y las motos de gran cilindrada abunda en himnos generacionales y melodías que conforman la banda sonora del metal alternativo a la 'chanson': 'Allumer le feu', 'Que je t'aime', 'Ma gueule', 'Requiem pour un fou', 'Souvenirs, souvenirs', 'Gabrielle', 'Retiens la nuit'...

Hallyday vivió muy deprisa. Accidentes automovilísticos, síncopes, caídas, operaciones de cadera, amores tormentosos, acusaciones de exilio fiscal y excesos con el alcohol, las drogas y el tabaco le llenaron de cicatrices cuerpo y alma. El maldito de salud quebradiza fue hospitalizado en diciembre de 2009 en Estados Unidos por complicaciones de una intervención quirúrgica que obligaron a inducirle un coma. El pasado marzo reveló que padecía cáncer de pulmón con metástasis y el 17 de noviembre había sido hospitalizado de nuevo por una insuficiencia respiratoria para recibir otra sesión de quimioterapia.

Casado cinco veces, dos de ellas con la misma mujer, formó con Sylvie Vartan, la más bella del baile, la pareja perfecta de la juventud triunfadora en los felices años 1960. Los novios de Francia, que irradiaban felicidad atractiva desde las portadas de 'Paris Match' convertidas en fetiches para coleccionistas, se casaron en 1965, tuvieron un hijo -David Hallyday- y se divorciaron en 1980. El rockero también tuvo una hija con la actriz Nathalie Baye y había adoptado dos -Jade y Joy- con Laetitia, la esposa de los dos últimos decenios.

Decenas de fans desafiaron el frío desde primera hora de la mañana para congregarse ante de la casa de Hallyday en la pequeña localidad de Marnes-la-Coquette, al oeste de París, donde la policía desplegó un importante dispositivo de seguridad. Las radios y televisiones del país cambiaron sus programaciones para emitir espacios especiales y homenajes monográficos mientras las redes sociales se inundaron de mensajes de pena y nostalgia. «Tu alma es puro rock'n roll. Descansa en paz», escribió en Twitter Lenny Kravitz, improvisado portavoz de un duelo global.

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