España lleva a los Oscar una película en catalán

La directora ejecutiva de 'Verano 1993', Valerie Delpierre, y Carla Simón, ayer, en Madrid. :: / EFE

El filme se basa en las vivencias de la directora Carla Simón, que perdió a sus padres de niña a causa del sida 'Verano 1993' competirá por la estatuilla de habla no inglesa

OSKAR BELATEGUI Madrid

Una película en catalán representará a España en los Oscar. 'Verano 1993', la ópera prima de Carla Simón (Barcelona, 1986), ha sido elegida por la Academia del Cine para iniciar la carrera por la estatuilla de habla no inglesa, que se entrega el 4 de marzo. Competía con otros dos títulos: '1898. Los últimos de Filipinas', de Salvador Calvo, y 'Abracadabra', de Pablo Berger. Los académicos han apostado por la cinta de Simón, una sensible historia de iniciación a la vida de marcado cariz autobiográfico que ha recibido las mejores críticas del año.

'Verano 1993' se basa en las vivencias de esta realizadora, que tenía tres años cuando falleció su padre y seis cuando lo hizo su madre. Ambos de sida. El mismo día en que enterraron a su madre empezó a llamar a sus tíos maternos «mamá» y «papá». Con ellos se fue de Barcelona a la comarca gerundense de La Garrotxa, de la ciudad al campo. 'Verano 1993' ('Estiu 1993' en su título original al estar hablada íntegramente en catalán) cuenta esa adaptación a una nueva vida. Su protagonista se llama Frida (Laia Artigas), pero es un claro alter ego de la directora.

Estrenada el pasado 30 de junio, la película ha sido vista ya por más de 96.300 espectadores (615.000 euros de recaudación) y sigue en cartel en 22 salas de versión original, un triunfo para Avalon, su distribuidora independiente, que aumentará en 21 el número de copias este fin de semana. A los 30 años, Simón ha conquistado a todos los críticos con la crónica de aquel verano de adaptación. En la Berlinale ganó el Gran Premio del Jurado y el Premio a la Mejor Ópera Prima; en Málaga se llevó cinco galardones, incluida la Biznaga de Oro a la mejor película. El Goya a la mejor ópera prima lleva este año su nombre.

'Verano 1993' no ha sido un filme terapéutico ni catártico: «No tenía nada de lo que curarme», asegura la directora. Es la historia de una niña desconcertada, que se hace preguntas para las que no obtiene respuesta, que siente celos de su prima y que solo quiere divertirse y sentirse querida. Una historia de descubrimientos sin mucho diálogo, atenta a los gestos y los detalles, que pese a la crudeza del tema desprende luminosidad y alegría de vivir. Frida se muestra caprichosa y egoísta, incapaz de asumir el duelo. Hasta que en una imborrable escena final lo asume.

«El cine no tiene fronteras», afirmaba ayer Carla Simón en la sede madrileña de la Academia. «Una historia es una historia cuando tiene valores universales que llegan a la gente, y hoy igual que ayer debería ser normal que pasara una cosa así», contestó al ser preguntada por la selección de una película catalana un día después de la aprobación de la ley del referéndum en Cataluña. Ahora ya solo queda que 'Verano 1993' pase la criba entre unos 90 filmes de todo el mundo y, a inicios de enero, acabe entre los nueve finalistas.

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