«La escultura trata de poner la realidad en suspensión»

David Bestué, en los bajos del Ayuntamiento. :: justo rodríguez
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David Bestué, en los bajos del Ayuntamiento. :: justo rodríguez

Bestué, una de las figuras más sobresalientes del festival Concéntrico 04, cuenta con la instalación 'Reloj' en los bajos del Ayuntamiento logroñés David Bestué Artista visual

P. HIDALGO LOGROÑO.

David Bestué (Barcelona, 1980) constituye una de las figuras más sobresalientes de Concéntrico 04, la cuarta edición del Festival Internacional de Arquitectura y Diseño de Logroño que hasta mañana acoge el centro de la ciudad, además de Viña Lanciano. El artista visual catalán presentó el sábado en la capital riojana su libro 'Historia de la fuerza', a través del que repasa la reciente evolución de la arquitectura y la ingeniería en España. Además, ha situado en los bajos del Ayuntamiento la instalación 'Reloj'. La obra de Bestué se ha caracterizado siempre por su simbiosis entre la forma, la arquitectura, la poética y la ironía tocando diversos formatos como la escultura, el vídeo o la fotografía.

-¿Qué es 'Reloj'?

-Se trata de una pantalla de leds que aparentemente funciona como reloj digital, pero que de vez en cuando sufre pequeñas interrupciones. Son pequeños poemas visuales que se apropian de la estética comercial ligada a este tipo de pantallas, como si alguien las hubiera hackeado, introduciendo en ella elementos y pequeñas narraciones imprevisibles.

«Estoy más interesado en el pensamiento que en el ojo, lo formal no me resulta tan importante» «Concéntrico tiene que ser un evento en el que los formatos y las disciplinas cada vez se abran más»

-¿Qué pretende lograr con esas disrupciones?

-Esto parte de una serie de obras que estoy realizando desde hace un tiempo sobre la relación entre el lenguaje y la escultura. He ido investigando diferentes movimientos poéticos desde el siglo XIX al XXI y hay uno que me interesa especialmente. Es la poesía concreta brasileña porque fueron de los primeros en analizar o en hacer poemas a través del diseño gráfico. Este trabajo, que también se desarrolló en Suiza, enseguida se lo apropiaron los logos de las empresas, de forma que se vehiculó hacia el diseño gráfico más corporativo. Así, me interesaba ese trasvase de un contexto poético a otro empresarial. En este caso, quería hacer el trayecto contrario. Coger un elemento de una estética muy estándar, de espacio público y nada poético por cuanto te da cosas numéricas (tiempo, temperatura) y no va a haber ningún tipo de subjetividad ahí. Y he buscado darle un giro más poético introduciendo una serie de sucesos que la gente que está de paso por este lugar no se espera.

-¿Por qué lo ha situado en el Consistorio logroñés?

-Vi las diferentes localizaciones de Logroño pero para mí el edificio más interesante de la ciudad es el Ayuntamiento, ya que constituye uno de los primeros edificios del arquitecto Rafael Moneo. Se trata de un edificio de una gran calidad por los detalles y la plaza que genera. Conocía esta vista de la fachada, pero no el lugar de paso interior que de repente desdibuja la plaza y resulta mucho más aleatorio, oscuro y un poco raro. Y por eso planteé ahí la intervención, que fue primero que la obra.

-¿A qué se debe que sus trabajos no se atengan siempre a un mismo formato?

-Muchas veces me pasa que eso que nunca había hecho antes es lo que termino haciendo. Es una forma de no aburrirme y de ir explorando diferentes temáticas. Más que el formato, lo interesante en esta pieza es que aprovecho un elemento estándar, algo que en mi obra sí que se repite.

-Sus trabajos emanan un componente poético.

-Sí. Me interesa mucho un lingüista peruano Mario Montalbetti, que también es poeta. Él dice que la poesía es donde el lenguaje queda en suspenso. El lenguaje es un vehículo de comunicación a través del que se transmiten datos. En cambio, en la poesía los poetas se replantean qué es ese material, qué es el lenguaje. Él dice que la poesía es poner el lenguaje en suspensión y para mí la escultura es poner la realidad en suspensión. Normalmente estos letreros no los notas, no los ves, no te fijas, no te paras, los tienes como muy codificados; pero a mí me gusta crear algo que se encalla, como si de repente no funcionara bien.

-¿Por qué sus obras inciden en provocar la reflexión más que en despertar la emoción?

-No me interesa tanto lo visual porque el lenguaje no es visual. Cuando piensas en algo, eso es ciego. Estoy más interesado en el pensamiento que en el ojo. Lo formal no me resulta tan importante.

-¿Qué opina de Concéntrico?

-Me parece muy bien este festival. Lo conocía por imágenes de ediciones anteriores y es un acontecimiento que creo que se está consolidando. Pienso que tiene que ser un evento en el que los formatos y las disciplinas cada vez se vayan abriendo más y eso resultará súper interesante.

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