La escuela ilustrada de Goya

Visitantes en la exposición sobre la Academia de Bellas Artes de San Luis, ayer en la sala de Ibercaja. :: justo rodríguez/
Visitantes en la exposición sobre la Academia de Bellas Artes de San Luis, ayer en la sala de Ibercaja. :: justo rodríguez

Obras académicas de Goya, Bayeu, Espinosa, Piranesi y los dos Salesa, entre otros, muestran la importancia del dibujo en la época de la IlustraciónIbercaja expone en Logroño una selección de la colección de estampas de la Academia de Bellas Artes de San Luis

J. SAINZ

logroño. «El dibujo es el alma de las artes». Hubo una época en la que el dibujo era la máxima expresión gráfica de las ideas, y no solo de las artes, sino también de las ciencias, la tecnología y el pensamiento racional. De aquella época ilustrada -en los dos sentidos del término- procede la exposición que Ibercaja acaba de abrir en Logroño (hasta el 30 de marzo en su sala de San Antón), 'Francisco de Goya y la Academia de Bellas Artes de San Luis', una selección de estampas de finales del siglo XVIII y principios del XIX realizadas por maestros y alumnos de aquel centro emblemático oficialmente instaurado en Zaragoza en 1792.

La exposición muestra 65 estampas, entre dibujos y grabados, procedente de una amplísima colección de más de diez mil piezas, obras de Bayeu, los dos Salesa, Espinosa, el italiano Piranesi y el propio Goya... Obviamente, las tres de Goya son sus joyas principales: un 'Laoconte' dibujado a partir de la figura principal del famoso conjunto escultórico griego; un retrato al óleo de Ramón de Pignatelli; y un borrón o aguada de una figura masculina con turbante.

LA EXPOSICIÓN

uFrancisco de Goya y la Academia de Bellas Artes de San Luis
uSala Ibercaja La Rioja (San Antón), hasta el 30 de marzo (de lunes a sábado, de 18
3o a 21 h.
uOrganiza
Fundación Ibercaja
uComisaria
Magdalena Lasala

A través de esta última pieza, que sirve de imagen de la cartelera de la exposición, su comisaria Magdalena Lasala, imagina a Goya dando una clase a sus alumnos de la academia y realizando este boceto a mano alzada para ilustrar uno de los conceptos básicos de su estilo: lograr la máxima expresividad con el mínimo de detalle. Ese es uno de los rasgos que convirtió a Goya en renovador de la pintura y precursor de la modernidad artística. Tiene especial valor verlo aquí junto a una pequeña muestra de la versión más académica de un autor tan rompedor como él.

«Los ilustrados fueron muy conscientes de la importancia del dibujo para el avance de las ciencias»

Esta exposición, inaugurada ayer por responsables de Ibercaja y su fundación cultural y social, junto con autoridades locales encabezadas por la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, se celebra antes de cumplirse un año de la que trajo a la misma sala la primera edición de la serie de grabados 'Desastres de la guerra', realizada por Goya entre 1810 y 1840.

De Bayeu a Piranesi

Entre el resto de autores que pueden verse en la muestra destaca también Francisco Bayeu, cuñado de Goya y gran maestro de toda una escuela de arte aragonés y español y pintor de cámara de Carlos IV y Fernando VII. De su mano, figuran, entre otras, una 'Cabeza de anciano' y un 'Desnudo viril'. Hay también estudios anatómicos, tanto de cuerpo completo como de cabezas y detalles de las extremidades, de Ignacio y Buenaventura Salesa, Carlos Espinosa y el propio Bayeu, así como una serie de estudios arquitectónicos de edificios de Roma del italiano Juan Bautista Piranesi.

Como explica Magdalena Lasala, comisaria de la exposición, «los ilustrados fueron muy conscientes de la importancia del dibujo para el avance de las ciencias y la creación del arte» y «la Academia nació con la idea de contribuir al desarrollo del arte y de la sociedad en un momento en que la sociedad no tenía los medios audiovisuales que tenemos hoy». Medicina, anatomía, industria, arqueología, botánica, arquitectura, mecánica... cualquier rama del saber, además del arte clásico, requería el apoyo gráfico del dibujo.

La Academia de San Luis desarrolló un modelo de enseñanza que «buscaba descubrir el talento de sus alumnos, considerándolos artistas y no artesanos». Las clases de dibujo compaginaban la educación humanística y la formación técnica a través del vaciado de obras antiguas en los cuadernos de clase; dibujos al carboncillo, con gran detalle y buen modelado, conocidos como 'academias'. Pintores, arquitectos, escultores y grabadores se educaron en sus aulas, en las que se exhibían colecciones de estampas calcográficas que permitían conocer los cánones dominantes del arte italiano. Los grandes pintores del momento impartieron unas enseñanzas de las que se beneficiaron los futuros artistas.

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