Un escudo para defender los riñones

Un investigador maneja unas probetas con diferentes reactivos y colonias en una zona de seguridad de un laboratorio médico. :: J. L. / AFP

Investigadores españoles desarrollan un medicamento que evita que otros fármacos para el VIH o el cáncer dañen estos órganos

DANIEL ROLDÁN MADRID.

Investigadores del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid han desarrollado y patentado un medicamento que protege a los riñones de los efectos nocivos producidos por otros fármacos que son fundamentales para el paciente. Además, han conseguido que no interfiera en el efecto terapéutico, un reto que no se había conseguido nunca hasta ahora.

El objetivo del fármaco es evitar el desarrollo del llamado fracaso renal agudo. Los riñones filtran unos 200 litros de sangre al día para producir hasta dos litros de orina. Con este proceso se eliminan los desechos del organismo (urea, ácido úrico, creatinina, potasio o fósforo) a través de un complejo sistema que incluye mecanismos de filtración, reabsorción y excreción. Las causas de este fallo van desde infecciones graves hasta intoxicaciones, y se da en uno de cada cinco adultos y uno de cada tres niños, con un ratio de mortalidad de entre el 50 y el 80%.

Además, se produce en el 7% de los pacientes hospitalizados y en entre el 36% y el 67% de los enfermos críticos. Por tanto, el deterioro renal prolonga las estancias (de diez días a dos semanas), aumenta la tasa de reingreso y probablemente incide en la supervivencia a medio plazo. La insuficiencia renal aguda es recurrente y complicada debido a su aparición como efecto secundario no sólo de patologías crónicas, principalmente diabetes, sino también como resultado de tratamientos farmacológicos porque se eliminan a través de los riñones.

Estos fármacos suelen ser los citotóxicos (frecuentes en la lucha contra el cáncer), los inmunosupresores para los trasplantes, los antibióticos o los medicamentos del VIH. Más de un 40% del fracaso renal agudo, que puede acabar en una diálisis y un posterior trasplante, se relaciona con daños producidos por efectos secundarios de estos tratamientos. Y es aquí donde entra la investigación española. «No podemos evitar el inicio pero sí su progresión», apunta el doctor Alberto Tejedor, responsable del laboratorio de Fisiopatología Renal del hospital madrileño. En esa búsqueda de un nefroprotector, los investigadores se dieron cuenta a mediados de los noventa que había un antibiótico que se usaba en los trasplantes, 'Tienam', que no provocaba daños en los riñones. Estudiaron cinco casos diferentes e hicieron un metaanálisis, hasta descubrir que era la cilastatina, una molécula, la que daba ese escudo a los riñones.

Después, el equipo de investigadores comenzaron a probar con otros fármacos que se sabia que dañaban los riñones. Así descubrieron que la cilastatina actuaba perfectamente con otros fármacos como quimioterápicos, analgésicos, antifúngicos, antibióticos, contrastes iodados, antirretrovirales e inmunosupresores.

Sin riesgos

«Cuando estos medicamentos atacaban a los riñones, las células afectadas mandan señales a otras células para morir. Lo que hemos conseguido es cortar esa comunicación, evitar que se propague», comenta el doctor Alberto Lázaro, uno de los investigadores del proyecto. Este nuevo fármaco, que se ha realizado con la colaboración de la empresa biofarmacéutica Spherium Biomed, a favor de quien se ha licenciado la patente, evitará que los profesionales sanitarios tengan que cambiar el tratamiento para un cáncer por uno más caro. En cambio, ahora se podrá aplicar las últimas novedades terapéuticas sin riesgo para los riñones, aunque habrá que esperar hasta 2020 para poder verlo. El año próximo comenzarán los ensayos clínicos en humanos.

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