El escándalo de Facebook por la filtración de datos afecta a 137.000 españoles

Sede del organismo británico de protección de datos, en Londres. :: Andy Rain / Efe/
Sede del organismo británico de protección de datos, en Londres. :: Andy Rain / Efe

La Agencia Española de Protección de Datos abre un expediente a la red social por el robo de información de Cambridge Analytica

JOSÉ A. GONZÁLEZ MADRID.

Varias semanas después de abrirse el melón de la privacidad de los datos en Facebook, la ración llega a España. Cuarenta y cuatro personas se descargaron la aplicación 'thisisyourdigitallife' construida por Cambridge Analytica para recopilar datos sobre gustos, aficiones, tendencias políticas y también religiosas. Con tan solo 44 cuentas que dieron su consentimiento, la trama consiguió acceder a 136.985 personas. «Esta es nuestra mejor estimación del número de personas que instalaron directamente la aplicación, así como de aquellos a los que se pudo acceder a los datos de sus amigos», señala la red social.

En la actualidad, España cuenta con 23 millones de cuentas activas. Las estimaciones realizadas por el equipo español de la compañía apenas suponen el 0,6% de los perfiles. «Los usuarios deben saber dónde pueden terminar sus datos y eso es algo que actualmente se está ignorando sistemáticamente. Por eso es imprescindible saber cuáles son los términos y condiciones que se aceptan cuando se dan de alta en una red social y también revisarlos cuando estos sufren algún cambio», explica Josep Albors, responsable de investigación y concienciación de ESET en España. «Con respecto a la protección de datos, ya existe un reglamento tanto a nivel nacional como europeo que debe cumplirse cuando se gestionan datos de usuarios españoles y europeos», añade.

Reglamento que en el caso de España ya ha afectado al 'bolsillo' de Zuckerberg. En septiembre de 2017, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) sancionó con dos infracciones graves y una muy grave -1,2 millones de euros- por «recabar datos sobre ideología, sexo, creencias religiosas, gustos personales o navegación sin informar de forma clara acerca del uso y finalidad que le va a dar a los mismos». En concreto, verificó que la red social trataba datos «especialmente protegidos con fines de publicidad, entre otros, sin obtener el consentimiento expreso de los usuarios, como exige la normativa de protección de datos, infracción tipificada como muy grave» en la ley de protección de datos (LOPD).

La AEPD también ha constatado que la política de privacidad de Facebook contiene expresiones genéricas y poco claras, y obliga a acceder a multitud de enlaces distintos para conocerla. Por su parte, los internautas no registrados desconocen que la red social recoge sus datos de navegación. Y puede que la lista de sanciones aumente en los próximos meses, ya que las autoridades anunciaron ayer la apertura de una investigación para dirimir la responsabilidad de Facebook en el robo de datos de casi 137.000 españoles. «A partir del próximo 9 de abril» la red social se pondrá en contacto con los usuarios afectados por este escándalo. Sin embargo, Facebook desconoce cómo se realizará la comunicación.

Crisis histórica

Este escándalo ha puesto contra las cuerdas a Facebook. La intromisión en los datos de usuarios estadounidenses aumentó oficialmente de 50 millones de cuentas hasta 87 millones, lo que ha desatado el nerviosismo entre los internautas, reforzado por una campaña en Twitter. Etiquetada como #DeleteFacebook, fue impulsada por famosos y anunciantes, y se convirtió en tendencia durante los días posteriores al escándalo. Sin embargo, no se conocen cifras exactas de las bajas ocurridas a partir de esta acción, solo que «ha tenido un impacto insignificante», según explicó este miércoles el mismo Zuckerberg, en una charla con periodistas, donde explicó las nuevas medidas impulsadas por la red social.

«Impacto insignificante», pero que «no es bueno», añadió Zuckerberg. Hasta la próxima presentación de cuentas de la red social no se podrá poner negro sobre blanco la pérdida de usuarios. «Cometimos errores y hubo una brecha de confianza con la gente», aseguró. Pero el cierre de perfiles se ha debido más a páginas empresariales que a cuentas personales.

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