ÉRASE UNA VEZ

CRÍTICA DE ARTE - ALBERTO PIZARRO

Érase una vez una comunidad autónoma jovial, abierta y atravesada por el Camino de Santiago. En ella habitaba un grupo de personas comprometidas con el mundo del arte, que urdió un proyecto con el que creía poder involucrar al conjunto de la sociedad: crear el Museo de Arte Contemporáneo del Camino (MACC). Irían jalonando la Ruta Jacobea de esculturas de gran tamaño, que pudieran ser trasladadas, para así vincular a otras comunidades y naciones.

Los parteros de la idea se llamaban Félix Reyes, viejo y dinámico profesor de escultura; Carlos Rosales, profesor y artista; José Carlos Balanza, artista y director artístico; Marina Pascual, arquitecta, musa de pelo azul, ideas claras, zapatitos de plata, con un pie en La Rioja y otro en Cantabria, y Carlos Glez. Zorzano, profesor de Derecho y adicto al Arte. Inicialmente crearon la Asociación MACC, que se convino con el Gobierno autonómico y el Ayuntamiento logroñés para que les allegasen dinero y una sede en el Mercado de San Blas.

Andando el tiempo crearían la Fundación Ámbito Arte, organización sin ánimo de lucro, destinada a captar fondos de entidades públicas y privadas, y procura a los mecenas de beneficios económicos, fiscales y sociales. Todos estos afluentes darían lugar a la creación del MACC.

La presentación de tan imaginativa iniciativa tuvo lugar el día 18 de abril en el precitado mercado, a la hipnótica luz de las vidrieras, entre gratos recuerdos (SCULTO) y entreverados olores de potenciales manjares. El director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Educación Cultura y Deportes del Reino anunció la ayuda al proyecto, lo que produjo enorme contento en la cúpula de la Cultura riojana y altas autoridades que le acompañaban.

Tras los esperanzados y entusiastas discursos de las excelentísimas doñas Leonor y Cuca, los artistas pasaron a presentar la 'Exposición de Ideas nº 1'. Pamen Pereira, unos lechos de piedra, remedos de laudas funerarias, metáfora de que lo efímero es lo que mejor nos habla de eternidad. Óscar Cenzano, un conjunto formado por base, prismas verticales y figura humana, que movía a pensar que la riqueza cultural del Camino es un diamante en bruto que, con la talla precisa, se convertirá en brillante. Susana Guerrero, una sofisticada obra anatómica, para transmitir la idea de depuración. Y José Carlos Balanza, ' ... sg.luz', una pieza en hierro para que se pensase en el tiempo y la luz.

El proyecto era merecedor de todos los encomios y se barruntaba que, incorporando nuevos artistas cada año, en un lustro estaría culminado con la grandiosidad que fue concebido. Pero al crítico, a quien le corresponde el papel de malo del cuento, convencido de que la desconfianza y el caldo de gallina nunca hicieron daño a nadie, dio en pensar que no está la Magdalena para tafetanes. Si en la presentación todos fueron felices -¿qué sería del hombre sin la posibilidad del prodigio?-, está de por verse si llega el cuantioso mecenazgo para que, por fin, se puedan comer perdices.

Moraleja: El verlos comer perdices, nos hará a todos felices.

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