Elon Musk inicia su conquista de Marte

Lanzamiento ayer del Falcon Heavy en Cabo Cañaveral. /  REUTERS
Lanzamiento ayer del Falcon Heavy en Cabo Cañaveral. / REUTERS

Después de dos aplazamientos el Falcon Heavy despega de Cabo Cañaveral con un Tesla a bordo

R. C. C ABO CAÑAVERAL.

El cohete más poderoso del mundo, el Falcon Heavy de SpaceX, despegó ayer de la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial John F. Kennedy, en Cabo Cañaveral, en su muy esperado vuelo de prueba, con un coche Tesla rojo del magnate Elon Musk a bordo, hacia una órbita cercana a Marte. Gritos y vítores estallaron en la base cuando el enorme cohete, de 70 metros de alto y con capacidad de transportar 66 toneladas, encendió sus 27 motores y retumbó en el cielo azul sobre la misma plataforma LC-39A de la NASA que entre 1961 y 1972 sirvió como base para las misiones estadounidenses a la Luna. Pero hasta ese momento todo habían sido nervios. El propio magnate fundador de Space X, Elon Musk, reconoció en una conferencia de prensa telefónica previa al lanzamiento que las probabilidades de éxito de la misión «no eran muy altas», y las dejó en un 50%. A pesar de ello, se mostró «súper optimista» y dijo haber hecho todo lo posible para maximizar las expectativas de éxito de la misión. «Si todo va bien, habremos demostrado la capacidad para llevar cargas pesadas a órbitas altas de la Tierra y, potencialmente, ir más allá de estas órbitas», indicó.

Pero hasta el momento del encendido de los motores los fuertes vientos redujeron la ventana de lanzamiento del enorme SpaceX. Lo que comenzó como un día despejado en el centro de Florida, en el sur de Estados Unidos, con un 90% de condiciones meteorológicas favorables, dio paso a fuertes vientos que obligaron a aplazar dos veces el despegue, la última a las 15:45 horas (20:45 en España), solo 15 minutos antes de que se cerrase esa ventana de lanzamiento por el día. «Secuencia automática de lanzamiento iniciada para el despegue a las 3:45», escribió en Twitter Musk, cuando miles de ojos están puestos en la imagen que transmitirá en directo el gran evento. Con el retumbar de los motores el Falcon Heavy remontó el vuelo y rápidamente se perdió en el cielo de Florida. La transmisión de las imágenes desde la nave acercó a los ordenadores y a los teléfonos móviles de los espectadores perspectivas antaño inimaginables.

Miles de personas contemplaron el lanzamiento desde las áreas habilitadas para ello en el Centro Kennedy, se sumaron con entusiasmo a la cuenta atrás y se abrazaron al comprobar el éxito de la operación, mientras se escuchaba la canción de David Bowie 'Space Oddity'.

'Starman' al volante

Dos minutos y medio después del despegue, los dos cohetes laterales se separaron y 30 segundos más tarde la cápsula con el Tesla Roadster, con un maniquí vestido de astronauta llamado 'Starman' al volante, se alejó del tercer proyectil y quedó al descubierto. Cuando se había calmado la excitación de los asistentes, el regreso de dos de los propulsores a tierra, con su perfecto aterrizaje, devolvió la emoción al evento. El tercero de los propulsores debía aterrizar en una plataforma marítima.Y es que las miles de personas se acercaron al Centro Espacial Kennedy debieron madrugar con el fin de encontrar un lugar con buena visibilidad, aunque el despegue de ayer sólo se trataba de una prueba. Mientras gran parte del público se congregó en playas como Cocoa Beach, donde el acceso era gratuito, algunos aficionados prefirieron asegurar, previo pago, una posición privilegiada desde el centro de visitantes del centro espacial de la NASA, «El Falcon Heavy es un lanzamiento histórico. No me lo podía perder. Como ser humano presenciar algo así, con estas vistas y oír el ruido, es muy emocionante», dijo a Efe Michael Tapes, una de las 2.000 personas que compraron el paquete más exclusivo para ver el lanzamiento.

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