Diez años sin el (in)genio de Rafael Azcona

El cineasta Fernando Trueba, durante su participación en el acto.
/J. MATUTE
El cineasta Fernando Trueba, durante su participación en el acto. / J. MATUTE

Amigos y compañeros de profesión, como los hermanos Trueba o Bernardo Sánchez, recordaron sus vivencias junto al autor tras la proyección de 'Plácido' La Academia de Cine organizó ayer un acto para destacar la trayectoria cinematográfica del guionista riojano

JORGE MATUTE

madrid. Muchos son los riojanos que su vida, trabajo y dedicación han dejado huella en la historia. Rafael Azcona (Logroño, 1926 - Madrid, 2008) es uno de esos embajadores que no solo será recordado en la tierra que le vio nacer, también a lo largo y ancho del globo terráqueo. Su labor y dedicación como guionista en el mundo cinematográfico español será aplaudida por todos aquellos que conocen su trayectoria. El pasado marzo se cumplió el décimo aniversario del fallecimiento de uno de los mejores escritores que ha tenido el cine en nuestro país y, tal fue su obra que durante estas semanas se están organizando decenas de actos para conmemorar su trabajo. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España también quiso rendirle un homenaje en un acto que llevaba por título: 'En recuerdo de Azcona'.

Compañeros de profesión, amigos y aficionados del cine se dieron cita en la tarde de ayer en Madrid en la sede de la Academia para narrar, y volver a recordar, todas aquellas historias que vivieron junto a Azcona. Un encuentro que abrió con unas palabras Mariano Barroso, vicepresidente de la institución cinematográfica, en las que destacó que el cine español ha perdido mucho desde su fallecimiento, ya que «Azcona es una figura esencial de la cultura reciente», destacó. Un reconocimiento que para muchos de los ilustres nombres del cine y las letras que abarrotaron la sala les parecía que llegaba tarde. En este sentido, el cineasta Carlos Saura no dudó en expresar sus sentimientos: «Es una pena que estas cosas se hagan cuando ya estás muerto».

'El pisito', 'Plácido', 'El verdugo' o 'La escopeta nacional' fueron algunas de las muchas películas en las que colaboró Rafael Azcona y de las que sus compañeros del séptimo arte no se olvidaron de recordar ayer. Al riojano le encantaba escribir la realidad del día a día, porque el se recorría España «viajando en autobús y escuchaba a la gente y, en muchas ocasiones, era él el que generaba los momentos de charla», destacó Joan Álvarez, director general de la academia. Precisamente, la forma de construir sus historias era una de las características más reseñables que le diferenciaban del resto de autores. «No escribía ningún guión sin antes haberle relatado la historia. Tenía que gustarle para que lo hiciera», rememoraba Saura. Un hecho del que se acuerda perfectamente Antonio Giménez Rico: «Cuando trabajé con él me hizo dos preguntas: ¿cómo empieza? Y ¿cómo termina?». «Solo 5 de 500 guionistas saben escribir una historia y uno de ellos era Azcona», puntualizó Giménez Rico.

LAS FRASES David Trueba Director «Es un honor poder haber acudido a la 'universidad' de Rafael Azcona» Carlos Saura Cineasta «Nunca escribía un guión si no le contabas la historia que querías hacer» Bernardo Sánchez Guionista «Creía en la vida, si podía desayunar una rodaja de pan con tomate y anchoa...» Manuel Vicent Escritor «Azcona, por su humildad, un acto así nunca lo hubiera tolerado»

Todos los que trabajaron junto a él, no solo destacan su gran dedicación al cine, también aplauden su manera de ser. «Azcona era una persona que creía en la vida, para él solo con saber si podía desayunar una rodaja de pan con tomate y anchoa...», explicó el escritor, profesor y guionista logroñés Bernardo Sánchez de Salas. Su sonrisa, su forma de ser, sus conversaciones fueron cosas que siempre quedarán en el recuerdo de los que compartieron vida con Rafael Azcona. Junto a su personalidad, también eran muy características sus botas rudas de andar con las que «no pisaba ninguna mierda, ni se metía en charcos inadecuados», relató el escritor y periodista Manuel Vicent.

«Él era una persona que se quitaba toda la importancia, siempre nos decía que las películas eran de los directores y no de los guionistas», resumía el director de cine David Trueba. Un cineasta al que le fue un «honor» poder haber acudido a la 'universidad' de Azcona: «Toda su obra hay que ponerla en valor». Para Trueba, Azcona llegó tan lejos «porque nunca quiso dedicarse al cine, durante su juventud nunca le prestó atención».

Unas vivencias que, junto con la proyección de 'Plácido', trajeron de nuevo a escena diez años después a uno de los mejores guionistas con los que ha contado el cine español.

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