Detenido tras herir a tres policías el padre de Sevilla que retenía a sus dos hijos

Los dos niños habían desaparecido mientras estaban con su progenitor durante un permiso de visita

CECILIA CUERDO SEVILLA.

Los niños Manuel y Violeta, de 9 y 10 años, supuestamente secuestrados por su padre durante un permiso de visita la pasada semana, ya están con su madre. La Policía Nacional los localizó ayer en una vivienda de Dos Hermanas (Sevilla) propiedad de la nueva pareja del progenitor, que se enfrentó a los agentes que iban a detenerle causando heridas leves a tres de ellos. Sobre Manuel Lebrón, un exagente de policía local con carácter bronco y varios episodios violentos a sus espaldas, pesa una condena firme de dos años y diez meses de cárcel por malos tratos habituales en presencia de sus hijos que está pendiente de cumplir. Asimismo, su mujer tiene vigente hasta 2022 una orden de protección.

El progenitor permanecía ayer detenido en los calabozos de Sevilla a la espera de pasar hoy a disposición judicial para responder por los presuntos delitos de sustracción de menores, lesiones y atentado contra la autoridad. Los niños habían pasado la Navidad con su padre, que los recogió el pasado 23 de diciembre para cumplir el régimen de visitas establecido por ambos tras la separación de la pareja. Debían haber vuelto con su madre, Sonia Barea, el pasado día 30, pero no se presentaron en el punto de encuentro familiar de Granada, donde ella se refugió para alejarse de su expareja, ni el padre respondía a las llamadas. Tampoco la familia del hombre quiso facilitar detalles sobre su paradero, reprocha la madre. Después de que la mujer denunciara lo ocurrido, el hombre llegó a contactar con sus excompañeros de comisaría en Alcalá de Guadaira (Sevilla) para asegurar que los pequeños «no están secuestrados, están con su padre».

Esa fue la pista a la que se agarraron los investigadores, que ayer lograban localizar a Manuel Lebrón en Dos Hermanas, en la casa de su actual pareja sentimental. Según explicaron fuentes policiales, fue la novia quien franqueó el acceso a la vivienda de los agentes. Al ser descubierto, el hombre llegó a parapetarse detrás de sus hijos, pero fue en el momento en que los menores estaban ya a salvo, en manos de la Policía, cuando el ahora detenido cogió un cuchillo de grandes dimensiones con el que agredió a tres de los agentes que iban a detenerle. Aunque se trata de heridas leves, los policías necesitaron atención médica y fueron trasladados a un hospital.

Al parecer, la huida del hombre con los dos niños habría sido premeditada, ya que amenazó con marcharse y no volver en mucho tiempo. Según la madre, en varias ocasiones les había dicho a los niños, que le habían visto con fajos de billetes, que iban a hacer «un viaje muy largo», mencionando Marruecos o alguna isla y «provocando que los niños se asustaran y no quisieran ir con él». Ayer mismo, la madre se desplazó a Alcalá de Guadaira, de donde procede la familia y donde residieron durante un tiempo, para pedir información en el juzgado y solicitar la retirada de la patria potestad al progenitor.

Desde que la pareja se separó en 2013, Sonia Barea ha presentado medio centenar de denuncias por amenazas e insultos contra su exmarido. En declaraciones a varios medios de comunicación, la mujer describía a Lebrón como «un elemento, calculador y frío» que se vuelve «más peligroso porque consume determinadas sustancias». Además, narró que durante años, sufrió malos tratos tanto físicos como psicológicos por parte de su expareja. «Fue cambiando poco a poco y terminó destrozándome psicológicamente», relató, asegurando que su exmarido «tenía pensado echarle un pulso a la justicia y a los niños ya les había dicho que los iba a hacer desaparecer», según dijo Barea a Efe. De hecho, en las redes sociales, llegó a responder a un familiar de su exmujer que estaba difundiendo la desaparición de los niños asegurando que «habían encontrado dos cadáveres de niño» en un pueblo de Sevilla.

El expolicía ha tenido numerosos problemas con la justicia, y está pendiente de ingresar en prisión para cumplir la condena a 34 meses de prisión que pesa sobre él por malos tratos habituales a su mujer en presencia de sus hijos menores. Dicha pena es firme desde 2016. En su historial constan además varias detenciones por episodios violentos, como amenazas, lesiones y daños o exhibición de su arma reglamentaria, lo que le valió además una orden de alejamiento de sus vecinos e incluso la prohibición de entrar en el municipio de Alcalá de Guadaíra, donde ejercía de agente policial, como medida cautelar que vulneró el pasado mes de diciembre, cuando fue arrestado portando un cuchillo y un puño americano. Sus acciones violentas le valieron la expulsión del cuerpo.

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