Descubren el esqueleto de un dinosaurio terópodo carnívoro en la montaña de Igea

Trabajos en el yacimiento de Igea. / Juan Marín

El viernes comenzó la excavación y ya se han encontrado partes de huesos fosilizados que podrían pertenecer a un espinosaurio

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZIgea

La montaña de Igea esconde grandes tesoros de la naturaleza. Lo ha demostrado de nuevo con un importante hallazgo: parte de un esqueleto de un dinosaurio terópodo carnívoro, que podría medir entre 6 y 9 metros de longitud. Una hipótesis que se baraja es que pertenezca a un ejemplar de la familia de los espinosaurios pero todavía es pronto para asegurarlo.

El descubrimiento ha despertado el interés de la comunidad científica en el ámbito paleontológico. Se han extraído restos de pie, incluyendo varias falanges ungulares, vértebras y costillas. También una garra. Se trata de un dinosaurio depredador que habitó estas tierras hace más de 120 millones de años.

Participantes en la excavación.
Participantes en la excavación. / Juan Marín

«El yacimiento está en piedra caliza por lo que las piezas fosilizadas tienen gran dureza y sus características resultan ideales para su conservación y estudio. Este material es una joya», explica el igeano Pachi Sáez-Benito, que fue quien localizó los primeros restos hace unos doce años. Entonces se solicitó una intervención de urgencia porque los huesos salían de la roca y estaban muy a la vista. Correspondían a partes de costillas y metatarsos.

«Podría aportar conocimientos sobre género y especie»

«Podría aportar conocimientos sobre género y especie» xavier perada suberbiola / uPV

Ahora ha llegado el momento de dar impulso a este yacimiento y el viernes comenzaron las excavaciones a las que han denominado 'Garras' en recuerdo a otras de 1983 en Surrey (Inglaterra) de restos de un Baryonyx que en su momento se consideró uno de los hallazgos más importantes del siglo en Europa.

«Se trata de un descubrimiento excepcional y de gran relevancia»

«Se trata de un descubrimiento excepcional y de gran relevancia» pachi sáez-benito / descubridor

Viernes y sábado se dedicaron al movimiento de tierra para habilitar un camino y la zona de trabajo que se lleva a cabo de forma meticulosa y manual, con ayuda de martillos para extraer las rocas. Las piezas encontradas se siglan, fotografían y cartografían in situ para que luego resulte más fácil su interpretación.

Dependiendo de la cantidad de material que vaya saliendo las labores continuarán hasta el viernes. Si aparece un gran número de piezas tendrán que parar, tapar el área excavada y seguir más adelante. La siguiente fase, una vez restaurados los huesos fósiles, consistirá en el estudio anatómico y comparativo. Será un proceso largo y laborioso.

Detalle de uno de los huesos hallados.
Detalle de uno de los huesos hallados. / Juan Marín

«A nivel nacional no hay muchos restos de terópodos, suelen aparecer dientes aislados de espinosaurios pero no muy abundantes. En algún yacimiento cercano se han encontrado algunos dientes y este de Igea aporta otros restos esqueléticos. Habrá que encajar las piezas del puzzle pero en principio podrían aportar conocimientos sobre género y especie», explica Xavier Pereda Suberbiola, de la Universidad del País Vasco, director de la excavación junto al geólogo Manu Gañán.

Interviene además el Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja en Igea (donde se guardan los restos recuperados y se llevará a cabo la reconstrucción del animal) bajo autorización de la Dirección General de Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja y el seguimiento de Angélica Torices, responsable de la Cátedra del Paleontología de la Universidad de La Rioja.

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