A LA DERIVA

A LA DERIVA

JOSU EGUREN

Es una práctica estandarizada en los videojuegos, y comienza a ser habitual en los episodios puente de sagas como la que nos ocupa: antes de entrar en faena, el guión se aplica en la descripción de los movimientos, combos, ornamentos estéticos y habilidades de los personajes con los que el espectador novel tiene que familiarizarse antes de empezar la partida. Para algunos jugadores las misiones de aproximación pueden llegar a ser exasperantes, pero forman parte de un proceso de integración que en el caso de 'Liga de la Justicia' disuelve la posibilidad de una narración unitaria en favor del relato fragmentado.

Los problemas de 'Liga de la Justicia', que estaban larvados en el ánimo de sus predecesoras y se multiplican por efecto de la angustiosa necesidad de Warner/DC de replicar los éxitos marvelitas, tienen su origen en el imperativo de dar forma y carácter definitivo a los tres nuevos miembros del supergrupo, una segunda unidad formada por Flash, Cyborg y Aquaman -en fase de presentación previa al lanzamiento de sus aventuras en solitario-. La perezosa fase de reclutamiento, sobre la que se cierne la sombra de la Comunidad del Anillo, podría haberse resuelto a imitación de la épica escena con la que el propio Snyder introdujo a Wonder Woman y su sintonía en 'Batman v. Superman', pero termina convirtiéndose en un amago de despedida de Ben Affleck, que no hace mucho por justificar su presencia ni la iconicidad del personaje que interpreta.

Reunidos los seis en una causa contra un villano interplanetario que trata de excitar a los fans más acérrimos al presentarse como heraldo de Darkseid (es cada vez menos probable que esta empresa llegue a cristalizar en un evento de la magnitud de 'Infinity War'), 'Liga de la Justicia' resuelve el match en una prórroga rutinaria del orden en el caos inherente a un universo del que se han despejado las lecturas políticas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos