«He dejado de pensar en quién me ama o me odia»

El actor estadounidense Ben Affleck pose en el teatro Dolby de Los Ángeles. :: Nina Prommer / efe/
El actor estadounidense Ben Affleck pose en el teatro Dolby de Los Ángeles. :: Nina Prommer / efe

Interpreta por tercera vez a Batman y lidera una heterogénea banda de superhéroes en la 'Liga de la Justicia' Ben Affleck Actor

MARÍA ESTÉVEZ SAN DIEGO.

'Liga de la Justicia', la película que une a los superhéroes de la compañía DC llega mañana a las pantallas españolas. Al frente del reparto, Ben Affleck interpreta por tercera vez en su carrera a Batman, el oscuro vigilante solitario que deberá esta vez liderar este grupo de héroes. A sus 45 años, Affleck se apea de la dirección para quedarse únicamente con la capa de actor mientras pone en orden su vida personal. Tras su divorcio de Jennifer Gardner y sus problemas con el alcohol y el juego, confiesa sus inseguridades y ambiciones profesionales.

-¿Encarna a un Batman muy distinto?

-Sí. Tiene un humor más acido e irónico. Lidera el grupo, tiene una misión que cumplir y no hay lugar para la ira, como en 'Black Zero'. Necesita olvidarse de la rabia que le posee en ocasiones para constituir la Liga. Bruce Way, en cualquier caso, siempre se ha caracterizado por tener un humor sátiro, seco e irónico. No es un cómico, su humor nace del cinismo y siempre demuestra su lado oscuro.

-¿Le resultó difícil formar parte de un grupo de superhéroes?

-Ni como actor ni como Batman tuve dificultades. Batman, es cierto, es un tipo solitario. Pero tiene la tarea de liderar la Liga y sabe que no puede fallar. Está obligado a salir de su cueva y mostrar su mejor versión para armar el grupo de superhéroes. Aunque al principio no tiene mucha suerte, descubre que puede llevarse bien con los demás. La evolución de Batman en este filme es muy interesante, por supuesto con la ayuda de Alfred (su mayordomo).

-Por mucho talento que muestre ¿se le subestima en Hollywood?

-Terminas entendiendo el toma y daca de esta profesión que tanto amo. Parte del precio que tengo que pagar son esos comentarios. Todo el mundo tiene una opinión sobre mí y he aprendido a vivir con ello. Mi piel se ha endurecido con los años y ahora tengo una perspectiva clara de lo que me espera. He descubierto cuándo he sido perezoso, cuándo he fallado, cuándo he estado a altura de mi potencial, o cuándo me he arrepentido. Sin embargo, siempre he sido exhaustivo, dándolo todo, orgulloso de mi. Desarrollar mi propio criterio es lo más saludable que he hecho en mi vida, dejar de pensar quién me ama o en quién me odia.

-¿Es cierto que es muy supersticioso?

-Sí. Tengo cosas muy raras que hago con ciertas personas. Soy supersticioso hasta el punto de ser obsesivo-compulsivo, aunque hasta ahora creí que lo había escondido muy bien.

-Conseguida la fama, el éxito, el dinero y la familia ¿qué le motiva?

-Me gusta enfrentarme a distintos retos. Disfruto haciendo películas, viéndolas. Forman parte de mi ADN. Trabajar me hace feliz. En este momento de mi vida me motiva sentirme orgulloso de lo que hago.

-¿Ya no quiere ser el actor más sexy del cine?

-La forma con que me enfrento a mi carrera ha cambiado. Ahora estoy mucho más conectado al trabajo desde un punto de vista creativo. Me gusta escribir, contar historias. La imagen física no me interesa. Tampoco lo que sucede con la taquilla, ni los proyectos comerciales que me brinden una carrera muy larga.

-¿De qué se arrepiente?

-De muchas cosas. Es interesante sentir lo que estimula el alma. Somos la suma de nuestras experiencias, buenas o malas y hay cosas de las que me arrepiento, pero no necesariamente lo que la gente está pensando. Hay críticas a mis películas que me gustaría borrar de mi mente o que desearía no haber leído jamás.

-¿Cómo reaccionó cuando ganó Trump hace un año?

-Ese días, comencé a sentir que podía ganar. Mi madre estaba trabajando en Florida a favor de la campaña de Hillary (Clinton) y me llamó en mitad del día para decirme que creía que habían ganado en Florida. Y le dije que yo no lo veía porque no era eso lo que decían en la televisión. Jennifer y yo fuimos a una fiesta, en casa de unos amigos. Poco a poco nos fuimos dando cuenta todos que habíamos perdido, porque nosotros apoyábamos a Hillary. Fue sorprendente, el mayor fracaso político en la historia de los Estados Unidos. No importa por quien votaras, es el mayor fracaso político. Ella ganó el voto popular por dos millones y medio, pero perdió por un 1% el voto electoral. Es la segunda vez que ocurre en los últimos 16 años. Creo que es algo altamente inconstitucional que gane alguien que no tiene más votos. La verdad.

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