La cumbre del clima aparca el desarrollo del Acuerdo de París para el próximo año

Manifestantes ecologistas en Bonn. :: Wolfgang Rattay / reuters/
Manifestantes ecologistas en Bonn. :: Wolfgang Rattay / reuters

La financiación para que los países en desarrollo abandonen las fuentes de energía contaminantes, entre los puntos más polémicos

DANIEL ROLDÁN MADRID.

Era una estampa que parecía imposible. La delegación de Estados Unidos estaba sola, abandonada por el resto de las delegaciones que intentaban salvar en Bonn la cumbre del clima (COP23). Un encuentro que debía desarrollar el ya famoso Acuerdo de París firmado hace casi dos años y después de que entrara en vigor en 2016. Todos los países se comprometieron, desde China -con Xi Jinping a la cabeza- y la entonces potencia norteamericana gobernada por Barack Obama. El objetivo era claro: impedir que la temperatura del planeta aumente más de dos grados respecto a la era preindustruial a lo largo de este siglo.

Pero el cómo conseguirlo se ha convertido en un nudo gordiano que los estados son incapaces de desenredar. Tal es la complicación que las delegaciones decidieron anoche postergar hasta el COP24 que se celebrará en diciembre del año próximo en Katowice (Polonia) las decisiones más importantes. Una de ellas es cómo los países más industrializados van a pagar a los países en vías de desarrollo para que abandonen fuentes de energía contaminantes como el carbón.

Este grupo de países -el llamado G77, y apoyados por China- quieren un programa claro con compromisos vinculantes y a largo plazo; los estados más ricos se niegan a ser tan explícitos y a asumir toda la responsabilidad del calentamiento global. «Pero no solo está el acceso a la financiación y los recursos sino también la transferencia de tecnologías y la gestión de capacidades», explicó la ministra ecuatoriana de Asuntos Exteriores, María Fernanda Espinosa, a AFP. Ahí está el ejemplo del Fondo Verde del Clima, que se constituyó como un mecanismo para ayudar a los países en desarrollo para que dejaran las prácticas más contaminantes. Se anunció en 2009 en Copenhague (COP15) y se constituyó un año más tarde en Cancún. «Ya han pasado ocho años. Se esperaban 100.000 millones de dólares (unos 85.000 millones de euros) anuales, y eso no ha ocurrido. Lo que hay en la cesta son 6.000 millones (unos 5.000 millones de euros)», criticó la canciller sudamericana.

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Algunos brotes

A pesar de la falta de una respuesta contundente -los representantes de las islas del Pacífico Sur han alertado de que su existencia está en peligro-, hay pequeños brotes. Uno de ellos es la creación de un seguro para paliar los daños del clima. Participado por el Banco Mundial y otros países como Alemania, el objetivo de esta iniciativa es que llegue la ayuda sin ningún retraso a las zonas y las personas afectadas por una catástrofe natural.

La otra decisión es la alianza contra el carbón. Impulsada por Canadá y el Reino Unido, pretende que los países acepten rebajar de forma gradual su producción de carbón para 2030, fecha en que deberán de abandonarla. Países Bajos, Bélgica, Nueva Zelanda, Portugal, Austria, Italia o Francia han aceptado este compromiso; Alemania, Polonia y España se han negado a firmar este pacto. No obstante, el Gobierno matizó ayer su postura inicial para abrir una puerta a una posible adhesión. Indicó que tiene que estudia todas las implicaciones de este acuerdo antes de tomar una decisión final. Alemania ya ha dicho que no podrá cumplir con esa fecha.

Ante esta situación las ONG reclaman más acción. «Estamos en un año marcado por desastres climáticos extremos y es el primer año de incremento de emisiones después estar cuatro años estancadas. La paradoja entre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer es clara: los países deben actuar con mayor ambición climática», reclamó Manuel Pulgar-Vidal, director del programa mundial de clima y energía de WWF. «Hablar no es suficiente y aún falta que se pongan en marcha las acciones necesarias», declaró, por su parte, Jens Matias, jefe de la delegación política de Greenpeace en la cumbre. Esta ONG recordó que Francia, Alemania, China y otras potencias deben intensificar sus esfuerzos y demostrar el liderazgo que dicen tener. Emmanuel Macron parece decidido y ha convocado a los líderes mundiales el 12 de diciembre en París. Trump no está invitado.

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