La cultura se une para reclamar 50 medidas para un estatuto del artista

Piden un régimen de seguridad social específico, un IVA cultural del 4%, cuotas de protección en los medios públicos, asignatura de música en la escuela o derecho de sindicación de los autónomos

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El mundo de la cultura considera que, por primera vez en décadas, está ante una oportunidad única de que los partidos y el Gobierno atiendan sus reclamaciones históricas y de que en esta legislatura se apruebe un estatuto del artista que responda a sus necesidades fiscales, de seguridad social y laborales, lo que, entre otras cosas, permitiría sacar a buena parte del sector de la economía sumergida en que admiten que se encuentra inmerso.

El convencimiento sobre el buen momento político ha provocado otro hecho atípico, la unidad del sector, y que más de 80 asociaciones, entidades y sindicatos que engloban a todos los campos de actividad hayan elaborado y firmado un documento con 50 propuestas y reformas que consideran que deberían ser la columna vertebral del futuro estatuto del artista, el creador y el trabajador de la cultura. Todos a una. Actores, músicos, bailarines, artistas plásticos, escritores, guionistas, dobladores, gestores y técnicos comparecieron hoy en un acto en la Sala Berlanga de Madrid para escenificar la unidad de acción.

El documento, junto a todos los informes técnicos que ha servido para su elaboración, le será entregado la semana próxima a los miembros de la subcomisión del Congreso que desde febrero pasado trabajan en la elaboración de este estatuto y que en marzo de 2018 deben remitir al Gobierno sus propuestas de reformas.

Manuel Recio Patacho, presidente de la Junta de Autores de Música (JAM) y coordinador del documento, recordó que son un sector con trabajo precario, intermitente y siempre temporal, en el que el 90% no llega al salario mínimo, en el que solo el 2,1% cobra más de 30.000 euros al año, y en el que el 70% no puede vivir solo de su actividad artística. «Los artistas no piden limosna, piden justicia», resumió sus demandas.

El documento de propuestas reclama reformas fiscales, de la seguridad social, laborales y sindicales, en las enseñanzas artísticas, y en la protección de los derechos de autor. Piden poder compatibilizar el cobro de una pensión y el de los derechos de autor, la posibilidad de fraccionar la declaración en varios ejercicios y la bajada de todo el IVA cultural al 10% y la demanda a la UE de que permita su reducción al 4%. También piden un régimen de seguridad social específico –en el que no haya desprotección en los períodos de intermitencia laboral–, el reconocimiento de las enfermedades profesionales, el control del fraude de los falsos autónomos, que la negociación de los convenios sea autonómica y no de empresa, y que se permita a los artistas autónomos formar sindicatos.

Voces críticas

En el paquete de reformas también incluyen que la enseñanza musical se obligatoria y gratuita en la escuela y el instituto, la creación de grados de enseñanzas artísticas, que se establezcan cuotas en los medios de comunicación públicos que protejan a artistas y creadores españoles y europeos, y que se creen comisiones de peritaje que impidan fraudes como el de ‘la rueda’ de la SGAE con las obras de dominio público.

El más crítico con el Gobierno y los políticos de los presentes fue el dibujante Antonio Fraguas, ‘Forges’, que acusó al Ejecutivo de «tener por misión ningunear a la cultura», que definió la subcomisión del Congreso como «una rueda del tiempo» para enterrar los temas, y que animó a todos los presentes a «denunciar» ante el Tribunal de Estrasburgo «la actitud del Gobierno, porque hay mala fe y eso va en contra de los derechos humanos».

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