Cuatro timoneles de una nave renacida

Una conversación entre Michel García, Rosa Herreros, María José Marrodán y Piedad Valverde cierra esta tarde el ciclo '40/40' | El Ateneo Riojano reúne hoy en una mesa redonda a los últimos presidentes de la institución

MARÍA SOBRINO Logroño

Cuatro décadas como altavoz de la cultura celebra el Ateneo Riojano tras otras cuatro de silencio impuesto. En su último acto de celebración del aniversario, hoy, a las 19.30 horas, reúne a los guionistas de 32 de esos cuarenta años, bajo cuya presidencia la institución desempolvó las metas y valores que la dictadura franquista quiso relegar al olvido.

Además

Michel García, Rosa Herreros, María José Marrodán y Piedad Valverde fueron los cuatro últimos ocupantes de la dirección del Ateneo, ahora a cargo de Carlos Álvarez, y sus experiencias serán el caldo de cultivo de la mesa redonda que modera el periodista de Diario La Rioja Jonás Sainz y pone fin al programa conmemorativo 40/40.

Michel García 1984-1986

«Había poquísimos medios económicos y grandes medios humanos»

Siete años de su renovada existencia cumplía el Ateneo cuando Michel García entró en contacto con él. Fue a través de la poesía como se acercó a una institución de la que primero sería socio, después vicesecretario y finalmente, entre 1984 y 1986, presidente. En ese cargo se encontró con una situación «de poquísimos medios económicos, pero grandes medios humanos» que definió el «gran reto» de coger el timón del Ateneo. Bajo la máxima de «mantener» una institución que aún tenía muy presente cuarenta años de puertas cerradas y también con la intención de «provocar que se elevara», García recorrió el final de esta nueva primera década de la sede de Muro de Cervantes invitando a sus salas a profesores, poetas y literatos. «Para la conferencia de Julio Caro Baroja teníamos tan pocos medios que fui yo mismo a buscarle con el coche a Itzea en Vera de Bidasoa», asegura el expresidente sobre el que es uno de sus mejores recuerdos al frente del Ateneo, aunque la competencia es feroz porque «se hacían muchas cosas aunque no había una peseta».

Rosa Herreros 1986-2002

«El espíritu del Ateneo se arriesgaba a no sobrevivir»

En el haber de Rosa Herreros se halla casi media historia de la renacida casa de la cultura riojana, que la tuvo como presidenta durante «un periplo muy duro» que duró dieciséis años. A fuerza de tesón, entrega y esfuerzo, Herreros capitaneó un «proceso muy lento en el desierto cultural que era Logroño» que logró dar forma e integrar la institución en la sociedad logroñesa. El desconocimiento de gran parte de los riojanos sobre «qué era un Ateneo, para qué servía o incluso dónde estaba» hacía peligrar su futuro y «su espíritu se arriesgaba a no sobrevivir». Hoy, -«¡bendita competencia!», dice Herreros-, Logroño recoge una amplia oferta cultural y la sede de Muro de Cervantes continúa en ella como «un centro abierto y plural que no entiende de ideologías». Su existencia se debe «al trabajo de todas las Juntas que han pasado por él» y a Herreros no le queda duda: «Tirar la toalla habría sido traicionar la idea del Ateneo».

María José Marrodán 2002-2008

«Quisimos hacer de Logroño un lugar importante»

La de María José Marrodán fue para el Ateneo la época de la adaptación y la renovación, de la inclusión de unas nuevas tecnologías que debían facilitar la difusión de la cultura y el acercamiento de nuevos socios. Sin «un plan para la presidencia, pero sí un plan para la institución», Marrodán se ganó el aplauso de la Junta y comenzó en 2002 una andadura al frente de la casa de la cultura que duraría seis años. De ellos sobresale «el interés por sacar el Ateneo al siglo XXI», pero también la apertura del edificio al público infantil y juvenil. En esencia, la estrategia pasaba por «conservar lo existente e incluir lo nuevo», meta que se encaró con la creación de actividades para niños durante los fines de semana y, sobre todo, con la firme convicción de «hacer de Logroño un lugar importante». Lo consiguieron en el año 2003, cuando 33 Ateneos de España participaron en la capital riojana en la entrega del Premio a la Tolerancia.

Piedad Valverde 2008-2016

«Abrimos puertas y ventanas para incluir ideas jóvenes»

En una de las primeras actividades del Ateneo con Piedad Valverde a la cabeza de la Junta, una pareja de payasos revolucionó la institución levantando y apartando muebles hasta crear un espacio que acogiese a público y actores. Sin saberlo, estos artistas de la risa estaban creando una metáfora de los ocho años que la casa de la cultura tenía por delante, años en los que «se abrieron puertas, ventanas y alcantarillas para incluir gente e ideas jóvenes». Durante la presidencia de Valverde, «personas que nunca hubieran pensado en ir al Ateneo, porque parecía muy ceremonioso y protocolario, le perdieron el respeto» y se sumaron a la larga lista de nombres que desde 1977 escribían la segunda historia de la institución logroñesa. La sociedad acogió con «recelo» los aires nuevos de la casa de la cultura, que durante esos años «tuvo actos a los que no acudió casi gente y otros en los que estábamos llenos». Entre estos últimos estuvo el concierto de Barricada, que tocó en acústico entre sus muros en 2009.

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