«Creo que actualmente el diseño gráfico europeo es mejor que el americano»

La diseñadora americana Paula Scher, ayer en la Escuela Superior de Diseño de La Rioja. :: díaz uriel
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La diseñadora americana Paula Scher, ayer en la Escuela Superior de Diseño de La Rioja. :: díaz uriel

Referente del diseño gráfico estadounidense de las últimas cuatro décadas, Paula Scher comparte esta semana 'Project Week' con alumnos de la ESDIR Paula Scher Diseñadora gráfica

ESTÍBALIZ ESPINOSA* EESPINOSA@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Alumnos y profesores de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja (ESDIR) están disfrutado durante toda la semana del lujo de trabajar, codo con codo, con Paula Scher (Washington D.C., 1948), leyenda viva del diseño gráfico contemporáneo. Lo han hecho en la octava edición de la 'Project Week', proyecto en el que intervienen estudiantes de 2º y 3º curso de las cuatro especialidades de la escuela, organizados en 17 equipos multidisciplinares.

-¿En qué proyecto concreto trabaja estos días con los alumnos de la ESDIR?

-El encargo ha consistido en realizar un alfabeto que no estuviese basado ni en letras ni en caracteres ni en números.

-Entonces... ¿en qué?

-Diseñar es planear, y si nos dicen que hagamos un alfabeto sin letras ni números debemos pensar para qué y para quién es. Y ese es el primer problema que han tenido que resolver los alumnos. Muchos de ellos lo han planteado para personas que no pueden leer, otros para extranjeros que no hablan el idioma, para personas con problemas físicos, niños que aún no saben leer...

-¿Cómo está resultado la experiencia en Logroño?

-Es una experiencia muy buena. Yo soy profesora en Nueva York en la Escuela de Diseño, donde doy clases a alumnos del último año, y son comparables con los chicos con los que estoy trabajando aquí y que son de 2º y 3º curso. Su manera de trabajar me resulta similar y perfectamente podrían estar en cualquier escuela de nivel elevado en Estados Unidos.

-Este mundo invadido de imágenes, grafismos y tipografías ¿complica cada vez más su trabajo? ¿Hace más difícil llamar la atención y lograr una identidad o un logo único e identificable?

-Mi trabajo como diseñadora es hacer que las cosas sean reconocibles, y es la dificultad que tiene este mundo lleno de imágenes. El problema es que si haces algo reconocible a la gente le va a parecer raro y, si le parece raro, eso va a aparecer en Twitter, y eso no me gusta, lo odio. Pero una vez que se acostumbran a esa imagen reconocible, ya me cayo.

-Además de hacer algo reconocible, el objetivo de su trabajo es que perdure. ¿Cuál es la clave de esa perdurabilidad, la esencia de un buen diseño?

-En el diseño gráfico las cosas no duran mucho tiempo y, por ejemplo, en el caso de los logos hay cambios cada cinco o diez años y hay que adaptarse a esos cambios para que la imagen sea perdurable en el tiempo. Pero, por otro lado, la gente sigue coleccionando mis primeros diseños, que eran mis cubiertas de discos, y eso sí tiene su sentido dentro de la perdurabilidad, quizá porque está asociado a la música.

-Lleva casi cuatro décadas en la vanguardia del diseño gráfico. ¿Cómo consigue ir siempre por delante, a pesar de las nuevas generaciones, modas y tecnologías?

-La tecnología cambia, pero el pensamiento no, por lo tanto si únicamente te dedicas a dar tecnología tu pensamiento va a pasar de moda. El pensamiento permanece, mientras que la tecnología sólo acompaña. El cincuenta por ciento de mi carrera ha sido delante del ordenador.

-¿Cómo irrumpieron las nuevas tecnologías en su trabajo?

-Yo no estoy para nada en contra de la tecnología, pero no deja de ser una herramienta y cuando te ayuda está bien, aunque también se puede meter en tu camino e impedirte lo que quieres hacer. Al principio, cuando aparecieron los ordenadores, los programas no permitían colocar la tipografía donde yo quería y a principios de los noventa seguía haciéndola a mano. La tecnología no es una respuesta, pero es una herramienta fantástica que ahora te permite todo; hacer la tipografía más grande, más alta, más delgada o ancha, se mueve... pero no deja de ser una herramienta.

-¿Y no echa de menos la parte más artesanal o manual?

-No porque sigo pintando y haciendo cosas con las manos todo el tiempo. En el caso del diseño de entornos y relacionado con la arquitectura, no imagino trabajar sin la tecnología porque no lo visualizaría. Con todo, en este momento no trabajo directamente con la máquina sino que lo hace mi equipo, yo me limito a señalar (bromea). Es importante saber que aquellos alumnos que sólo son buenos en la tecnología y no en el contenido se han quedado ahí, porque las siguientes generaciones buenas en el software les reemplazaban. Yo he sido afortunada porque he sobrepasado el problema de las tecnologías.

-¿Cuánto ha pesado la ciudad de Nueva York en su imaginario e inspiración? ¿Qué hubiera sido de usted y de su obra en otra ciudad?

-No tengo ni idea y no lo quiero saber.

-¿Encuentra mucha diferencia entre la cultura del diseño en Nueva York y la de nuestro país?

-Creo que actualmente el diseño gráfico europeo es mejor que el americano. En EEUU hay muchos diseñadores que se dedican a la experiencia del usuario y los considero más unos ingenieros, además compiten entre ellos y esta relación de trabajo no me parece sana. Otro de los problemas es que muchos de los mejores diseñadores americanos han quedado absorbidos por grandes empresas como Apple o Google, y hacen un buen trabajo pero nada que sea especialmente reconocible, y eso en Europa no pasa. En Europa se ha conservado la cultura del trabajo en estudio, algo que en EEUU ya no pasa. Es algo que está pasando en los últimos cinco o diez años, y me preocupa. Ahora mismo sería capaz de listar cuatro o cinco diseñadores gráficos europeos que son fantásticos y me resultaría más difícil hacerlo si se tratase de EEUU.

-Dígame cuáles son.

-Podría, pero no.

-Si usted fuera su propio cliente ¿qué encargo se haría?

-Nunca me contrataría (risas), soy demasiado cara.

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