«Hay que hacer cosas por y para el contexto local»

Marta Fernández junto a una de sus obras de vidrio soplado. :: J.M./
Marta Fernández junto a una de sus obras de vidrio soplado. :: J.M.

La 'performer' logroñesa estrena el espacio ScultoRioja con su obra más significativa Marta Fernández Calvo Artistas

E.E. LOGROÑO.

Los trabajos que estos días expone Marta Fernández Calvo en el mercado de San Blas plasman su interés por el paisaje, el folclore y las tradiciones.

-¿Qué supone estrenar el espacio ScultoRioja?

-Es una alegría y un honor, algo maravilloso. De pronto sientes que cristalizan muchos recorridos, además es una apuesta muy grande por la práctica artística.

-Las piezas de cristal soplado que expone ¿son con las que acudió a la última feria de ARCO?

-No son las mismas, pero están en la línea. En ellas utilizo la respiración como material e intensidad para hablar del paisaje y el folclore. La pieza naranja (en la foto) es la más grande que se puede hacer sin molde y, para realizarla, al artesano le di la instrucción de respirar desde las costillas, que es desde donde sale el cante flamenco y la jota riojana.

-Es la primera vez que trabaja con el vidrio y, al parecer, no va a ser la última.

-Me gustaría hacer una nueva producción con otro tipo de soplado y de piezas, abordando cuestiones relacionadas con el espacio público y el momento histórico.

-También reúne aquí piezas de su proyecto 'La ciudad sinfónica'.

-Las imperfecciones de las fachadas están protegidas si pueden alojar aves migratorias o si lo han hecho. Y estas piezas que expongo son el registro de esas cavidades y el choque de mi cuerpo con la arquitectura. Las he hecho en Villamediana de Iregua con arcilla blanca y están cocidas en horno de serrín. Me interesaba mucho cocerlas bajo tierra, pero en La Rioja, para sacar los colores de las profundidades de la tierra.

-¿Esta obra es la más vinculada a La Rioja?

-También 'Menguante de la luna de enero' (me señala varias garrafas llenas de agua), muy basada en la tradición oral y en la sabiduría popular. La pieza viene de mi participación en el festival Arte en La Tierra en Santa Lucía. Allí, Floren, un campesino, nos llevó a su bodega y nos dio un agua que había recogido durante el primer menguante de la luna de enero y que tiene la cualidad de no corromperse si la guardas protegida de la luz del sol y de la luna.

-Los espacios y los escenarios son esenciales en su trabajo. ¿Qué le parece un mercado como galería de arte?

-Es muy interesante la convivencia con otros contextos, algo que yo practico en mi propia obra. El folclore popular o las recetas que te comentan en los puestos es otro tipo de narración, pero hablamos de lo mismo.

-¿Cree válidas iniciativas como Sculto para acercar el arte contemporáneo a la gente de la calle?

-Sí y, sobre todo, es importante que repercuta en el contexto. Hay que hacer cosas por y para el contexto local, y espero que haya mucho apoyo, que la gente se anime a hacer adquisiciones porque es muy importante para que esto continúe.

-Acaba de estar en Huesca, donde ha participado en el primer Festival de Arte y Diversidad Funcional.

-Ha sido muy increíble. Me invitaron a hacer una intervención pública y había que poner en juego la diversidad funcional, un tema que me tocaba de forma directa porque mi madre tiene esclerosis múltiple, y eso se convirtió en un punto fuerte y una responsabilidad. Sentía que tenía un lugar desde el que hablar y tenía que hacerlo.

-¿Y cómo lo hizo?

-Para mí era importante visibilizar esos cuerpos de la discapacidad, pero sin señalarlos, y quise hablar de las manos que los cuidan y los tocan. Cada espectador debía elegir entre un listado de enfermedades y acceder a un carpa, en cuyo interior un fisioterapeuta le trataba conforme a la enfermedad elegida.

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