Colombia se entrega a García Márquez

Proyecto del centro que gestionará el legado de García Márquez en Cartagena de Indias (Colombia). /fnpi
Proyecto del centro que gestionará el legado de García Márquez en Cartagena de Indias (Colombia). / fnpi

Cartagena de Indias abrirá en el 2018 el 'Centro Gabo', que aspira a convertirse en un referente global sobre el Nobel colombiano

LUIS J. RUIZBogotá

Cuentan que Gabriel García Márquez llegó por primera vez a Cartagena de Indias (Colombia) en la hora malva, en ese atardecer cartagenero de luces imposibles que le atraparon para siempre y acabaron, incluso, filtrándose en su obra literaria y periodística. Allí puso en marcha la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), entidad que impulsó y pilotó hasta su fallecimiento. Allí está enterrado y allí se ubicará el centro que llevará su nombre y sobre el que pivotará la gestión de su legado.

El principio de todo fue la FNPI. Porque además de escritor, García Márquez se definía a sí mismo como «fundamentalmente» periodista. Jaime Abello, cofundador y director general de la entidad, explica que la pretensión principal del Nobel colombiano era «trabajar para lograr un mejor periodismo, para formar, inspirar, conectar e incentivar a los periodistas y medios de Iberoamérica». Tras más de 22 años de labor, la FNPI «ha revitalizado y estimulado el periodismo. Hemos ayudado, en medio de toda esta transformación de los paradigmas que sostenían nuestra comprensión del periodismo, a promover una renovación y un periodismo independiente que apueste por la excelencia, que le de valor a la narración».

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Pero ahora la fundación afronta otro reto, el de la puesta en marcha del Centro Gabo, cuyo punto de partida es el mandato del Congreso colombiano de crear en Cartagena un «proyecto de innovación y apropiación tecnológica y social con impacto local, nacional e internacional en los ámbitos periodístico, cultural, académico y turístico» del legado de García Márquez. Detrás de esa ambiciosa declaración de principios está lo que Jaime Abello denomina «legado en movimiento».

«Llegamos a la conclusión de que lo que la FNPI podía promover y hacer en ese centro internacional, más que convertirlo en un archivo o en un monumento, era desarrollar acciones culturales, educativas y comunicacionales basadas en el método de talleres, que es la fórmula que él consideraba clave para la formación», sostiene Abello, que esta semana ha analizado el trabajo que realizan en Bogotá, en el marco de las jornadas Futuro en Español organizadas por Vocento y el grupo colombiano Semana.

Junto al de legado en movimiento, el segundo concepto clave sobre el que pivotará la acción de este centro (prevé abrir sus puertas en 2018 en el Palacio de la Proclamación de Cartagena) es el de 'Árbol Gabo', una suerte de «matriz conceptual» sobre la que se asienta esa nueva encomienda. «Analizamos cuáles son las facetas de García Márquez que nos interesaban en cuanto a legado que debe proyectarse al futuro para servir de fuente de inspiración, es decir, no solo para que se conozca, sino para que motive, para que 'tire'».

Y ese árbol tiene cinco grandes ramas principales: la historia personal del escritor; Gabo como investigador y contador de historias (que abordará su obra literatura, periodística, televisiva y cinematográfica); su faceta educadora; la emprendedora; y Gabo como ciudadano, en la que se abordará el constante compromiso social del colombiano.

Aunque aún falta tiempo para que el centro abra sus puertas, el legado de García Márquez ya ha comenzado a andar. En marcha está una plataforma digital en la que los esfuerzos se centran en «recopilar, reunir y concentrar» toda la información alrededor del escritor, desde pequeñas anécdotas de ciudadanos anónimos hasta todas las entrevistas que concedió a medios de todo el mundo. «Es el centro virtual del conocimiento», dice Abello, que explica que desde la institución, si bien no se investigará directamente, se fomentará ese trabajo en torno a su obra.

Junto a la presencia física en el Palacio de la Proclamación, la tercera pata del proyecto es el centro itinerante, que también ha comenzado a funcionar con una experiencia que se denomina 'Cronicando' y que se ha desarrollado en el barrio Nelson Mandela de Cartagena de Indias. «Hicimos un taller con jóvenes y niños y nos dimos cuenta de que nuestra hipótesis de trabajo es correcta. Que esos talleres (la FNPI estructura su trabajo bajo el mismo formato ideado por el propio García Márquez) y el periodismo implican desarrollo humano, ciudadano y psicosocial para estos niños que están en una situación de vulnerabilidad muy grande».

Los proyectos son muchos, pero todos pensando en el ciudadano y con la ética como valor supremo. Así, en tiempos de la posverdad, Abello recuerda que García Márquez ya alertaba de que muchos peligros venían «disfrazados de noticia. Necesitamos educar a las nuevas generaciones a no 'tragar entero' y alertarlos del buen uso de las redes sociales. Gabo siempre decía que el periodismo es un género literario, pero que no todo el periodismo es literario y que no todo lo que se publica como si fuera periodismo realmente es periodismo». Pese a todo, el periodismo «sigue siendo el mejor oficio del mundo», cierra Abello.

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