SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Este vibrante retrato de Sir Winston Churchill arranca el 9 de mayo de 1940, cuando Hitler está a punto de sojuzgar a Bélgica y Francia. Así pues, 'El instante más oscuro' se centra en las primeras decisiones llevadas a cabo por el indomable primer ministro británico, durante las horas más negras de la historia de Inglaterra. Singular personaje interpretado con estilo por Gary Oldman, ayudado por el ajustado maquillaje de Kazujiro Tsuji. Sea como sea, Churchill fue un estadista visionario, capaz de predecir lo que iba a ocurrir mañana, el mes próximo y el año siguiente, y explicar después por qué no ocurrió.

Esa capacidad infrecuente de control y equilibrio entre lo épico y lo íntimo, lo personal y lo colectivo, nos da también la medida del competente director Joe Wright ('Expiación', 2007). Hoy en día, cuando la incompetencia, la pedantería y los metalenguajes pasan ante el general consenso por Cine con mayúsculas, Wright encarna con honor al honesto artesano capaz de lograr, gracias a su oficio, una película que en manos de otro realizador más pretencioso se hubiera convertido en la típica hagiografía sin ningún valor cinematográfico.

'El instante más oscuro' pone el acento en la vida pública del «bulldog británico», incluido su histórico discurso ante los Comunes, el 13 de mayo de 1940, tras reemplazar a Neville Chamberlain: «No tengo nada más para ofrecer que sangre, trabajo, lágrimas y sudor». A menudo perdemos la memoria de las palabras, pero no la memoria de las emociones. Muchas emociones se agolpan en el filme de Wright, a partir de una mirada al pasado, sin ira, pero sí teñida de ironía y, en algunas escenas, de inteligencia y ternura. En ese sentido, la presencia de Lady Clementine Hozier, una gran dama siempre a la sombra del Premio Nobel, encarnada con clase por Kristin Scott Thomas, realza esta digna película.

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