NOCHE ESTRELLADA

JOSU EGUREN

Si bien es frecuente encontrar ejemplos de referentes pictóricos que sirven de inspiración para el modelado de obras cinematográficas, a 'Loving Vincent' le cabe el honor de ser señalada como uno de los casos más rigurosos de mímesis entre lienzos originales y obras derivadas, un rarísimo subgénero al que pertenecen 'Shirley: Visiones de una realidad"'(Gustav Deutsch, 2013), 'La ronda de noche' (Peter Greenaway, 2007) y 'El molino y la cruz' (2011), donde Lech Majewski rehabitó el 'Cristo cargando la cruz' de Brueghel «El Viejo» para indagar en su simbolismo político y religioso.

De la intersección entre un esfuerzo creativo de proporciones titánicas -la película es una secuencia de 65.000 óleos que imitan el trazo del pintor holandés- y un thriller dramático que especula con la posibilidad de que el autor de 'Los girasoles' no se hubiese suicidado en la cumbre de su genio, brota un ensayo sobre la relación entre la conflictiva personalidad de Vincent van Gogh y su fascinante producción artística, que incorpora una lectura crítica sobre los movimientos de vanguardia del siglo XIX -con Claude Monet, Henri de Toulouse-Lautrec y Paul Gauguin como secundarios de lujo-.

Estructurada a modo de relato cuasi detectivesco, 'Loving Vincent' no es tanto una recreación de cuadros tan reconocibles como 'El dormitorio en Arlés' o 'La noche estrellada' sino el resultado de resignificar los originales a través de un hábil juego de iluminaciones y perspectivas que hace pie sobre la técnica de la rotoscopia -el dibujo a partir del 'calco' de imágenes en movimiento con el propósito de acentuar una dinámica realista-. A pesar de la espectacularidad del resultado a nivel estético, y del interés que produce el asistir a la interacción entre el narrador y los personajes que forman parte de las pinturas, 'Loving Vincent' puede llegar a producir cierto empacho visual.

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