EL GUARDIÁN DE LAS PALABRAS

EL GUARDIÁN  DE LAS PALABRAS

JOSU EGUREN

De todos los biopics posibles sobre la figura de Jerome David Salinger -el sensacionalista, el hagiográfico, el fetichista, el racconto desmitificador...- 'Rebelde entre el centeno' escoge amoldarse a la que podríamos considerar como la proposición más canónica, una suma de hitos cronológicos anclada en redes de seguridad narrativas que, salvo por puntuales 'flash forwards' de naturaleza onírica, se desenvuelve respetando todas las normas de la linealidad temporal.

A Danny Strong, que debuta adaptando una biografía de Kenneth Slawenski escrita desde la perspectiva del fan ('J.D. Salinger: una vida oculta'), le interesan la amargura y los desencuentros que forjaron la personalidad excéntrica de un hombre devenido en leyenda e imagen paradigmática del escritor atormentado más que la lectura e interpretación de su estilo y personalidad. Inspirándose en los consejos de Whit Burnett, que se convirtió en mentor y amigo íntimo de Salinger cuando el autor de 'El guardián entre el centeno' se inscribió en un curso de escritura de la Universidad de Columbia para pulir sus habilidades literarias, Strong decide atenuar el tono de su voz creativa para dejar que sea el interés en la historia y su protagonista los que monopolicen la narración, aunque fuerza esta postura hasta un extremo en el que su identidad se diluye sin dejar la más mínima huella sobre una película de aliento impersonal.

El morbo que produce el encuentro del escritor con figuras clave como la futura esposa de Charles Chaplin, Oona O'Neill, y el destino de Salinger como agente de contraespionaje durante la Segunda Guerra Mundial, mantienen vivo el interés por un biopic más pequeño que la vida que resume en imágenes. Para el director, Salinger sigue siendo una incógnita y lo más probable es que ni tenga ni sea capaz de manejar las herramientas para despejarla.

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