La Rioja

Todos, y el padre

Posado de actores de 'Señor, dame paciencia'. / LUIS MILLÁN (Efe)

  • Jordi Sánchez, un progenitor «algo facha», debe congeniar con sus tres hijos y sus yernos en la comedia 'Señor, dame paciencia'

Gregorio es un banquero, tradicional, al que le gusta el orden y el Real Madrid. Con sus hijos no se lleva muy bien: uno es gay, otra está casada con un catalán y la tercera es un espíritu libre. Tres 'dramas' para Gregorio, que tiene la ayuda de su querida María para 'sobrellevar' esta situación. Pero su esposa fallece y éste se ve obligado a cumplir su última voluntad: pasar un fin de semana con sus hijos y sus parejas en Sanlúcar de Barrameda para esparcir sus cenizas en el Guadalquivir. “Hay muchos Gregorios, pero no se reconocen hasta que saltan, hasta que hay tomate”, explica Silvia Alonso, que da vida a Alicia en la comedia 'Señor, dame paciencia', que se estrena el próximo viernes y está dirigida por Álvaro Díaz Lorenzo.

“Gregorio no tolera nada y es algo fachilla. Salta a la primera porque no es nada tolerante”, añade Jordi Sánchez, que se convierte en el líder es esta particular familia. Alicia sale con Leo (Salva Reina), un jipi antisistema que intenta caer bien con su futuro suegro. “Un Gregorio es Donald Trump. Pero son los raros. Nadie quiere hablar con ellos”, exclama con rotundidad Eduardo Casanova. “Él es Carlos. Es gay y su padre no ha aceptado su condición sexual y piensa que es una moda pasajera. Llevan seis meses sin hablarse y la cosa empeora cuando le presenta a su novio Eneko (interpretado por Boré Buika), que es vasco y negro de origen senegalés”, explica el director.

Y la tercera pareja la forman Megan Montaner y David Guapo. Ellos son Sandra y Jordi, que además de catalán es muy del Barça, lo que Gregorio no puede soportar. “Era una apuesta personal. Estaba convencido de que lo podría hacer”, confiesa Díaz Lorenzo. “No solo es bueno en las escenas cómicas. En las partes más dramáticas me quedaba impactado de lo que era capaz de dar”, indica el realizador sobre una película rodada en Madrid y Cádiz. Y en una camioneta que todos los actores recuerdan el calor y las incomodidades que sufrieron durante el rodaje.

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