EL CINE EUROPEO Y SUS TRAUMAS

JOSÉ MANUEL LEÓN MELIÁ

Las sinergias y claves que se perciben del cine europeo respecto a la ponderación de sus valores puestos en entredicho por algunos cineastas. En la línea pesimista y oscura se sitúa la producción germano-eslovaca 'Freiheit', escrita y dirigida por Jan Speckenbach, un áspero drama desesperanzado y sombrío.

La acción arranca en Viena, ciudad de confort y bienestar. Nora es un personaje es un desquiciado, solitario, atormentado y errabundo. Es una abogada cuyo desaliño exterior se corresponde con su decadente orden mental. Deambula sin seguir un patrón y acepta compañías arriesgadas. Se ha escapado de casa y abandonado a su marido y a sus dos hijos. ¿Por qué? Su desencantada existencia la empujan a tomar decisiones drásticas. Carecía de problemas aparentes y gozaba de tranquilidad económica. Sin embargo la decepción por todo cuanto le rodea y las dudas sobre la familia como pilar clave de la sociedad se desmorona. Su crisis puede ser un agotamiento metafórico de los países del primer mundo.

Quizás la impostura de un modelo de vida apacible repleto de conquistas laborales y por bonanzas financieras sólo sea una fachada llena de falsedad. Tanto bienestar la anula y la empuja a vagabundear intentando encontrarse a sí misma. Su fracaso y desesperación, su postura en contra del alineamiento y encadenamiento al servicio de unas reglas caducas son las causas de su dolor y sufrimiento. De tal manera que su fuga la lleva hasta Eslovaquia, camuflada, cambiando de identidad, malviviendo, hasta desengañarse del todo al conocer a una familia que en sus mejores momentos actúan de igual modo a cómo lo hacía ella cuando estaba en casa. 'Freiheit' es un filme frío y descorazonador. Triste y pesimista en sus conclusiones y abre una herida sobre una Europa no tan bella como la dibujan y en cuyo discurso se cuelan la inmigración y el racismo.

El trhiller en su vertiente policíaca ha venido de la mano del realizador Tarik Saleh con 'The Nile Hilton incident', un curioso film egipcio que se desarrolla en El Cairo y que construye una rabiosa denuncia sobre la corrupción policial, judicial y política. Un policía solitario y viudo, que acepta sobornos y mirar a otro lado en cuestiones de más calado, investiga el asesinato de una famosa y popular cantante.

El caso es pronto silenciado y el fiscal lo cierra aludiendo a un suicidio como causa de la muerte. El policía encuentra indicios de chanchullos facinerosos y la intriga política le arrastra a esclarecer los hechos. Así pretende lavar su imagen y destapar una asquerosa trama en la que están implicados diputados/constructores y agentes de la defensa nacional. La acción se desarrolla en enero del 2011 justo cuando estalló la revolución árabe que depuso al presidente Mubarak. Este trasfondo, de gran agitación, opera de forma funcional pero sin sacarle su máximo potencial.

La veterana Sally Porter se rodea de un gran elenco para construir una malévola bomba de relojería titulada 'The party'. Kristin Scott Thomas, Patricia Clarkson, Bruno Ganz o Emily Mortimer forman una cuadrilla de amigos que se reúnen a comer en casa de la nueva parlamentaria (Scott Thomas) y la fiesta se convierte en un campo de batalla donde los invitados se despellejan e insultan. Una pequeña pieza teatral rodada en un blanco y negro algo demodé.

Fotos

Vídeos