«Hay cierta reticencia a dejarse engañar, la magia es un engaño pactado»

El ilusionista riojano Edama actúa hoy y mañana en el Auditorio del Ayuntamiento de Logroño. :: /O.S.
El ilusionista riojano Edama actúa hoy y mañana en el Auditorio del Ayuntamiento de Logroño. :: / O.S.

El Auditorio del Ayuntamiento de Logroño acoge dos funciones del espectáculo 'El nuevo arte de lo imposible'

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Particiones, desapariciones y apariciones, atravesamientos... todas esas ilusiones que parecen producto del arte de la magia es lo que ofrece Edama. Comenzó a interesarse por este mundo cuando era alumno de Jesuitas gracias al juego Magia Borrás y ha sido galardonado con el Premio Grandes Ilusiones del Congreso Mágico Nacional y este mismo año ha recibido el Premio Almena Mágica. El ilusionista logroñés Edama regresa a su cita anual con el público riojano ofreciendo dos funciones del espectáculo 'El nuevo arte de lo imposible' hoy viernes y mañana a las 20 horas en el Auditorio del Ayuntamiento de Logroño. Las entradas están a la venta de forma anticipada en Santos Ochoa por 6 euros (9 en taquilla). Como siempre, de hace seis años, habrá pirotecnia, baile, música... y magia.

-En La Rioja sólo podemos disfrutar de su magia cada fin de año, ¿por qué?

Quién
Edama.
Cuándo
hoy y mañana a las 20 horas.
Dónde
auditorio del Ayuntamiento de Logroño.
Cuánto
6 euros, anticipada en Santos Ochoa y 9 euros en taquilla.
Equipo
Blanca Edama, Vero Marco e Isabel Lázaro como bailarinas; Martilda, Romero y Amaya (Circobaya) como artistas invitados y Francisco Pérez (Sonovisión) como técnico.

-La Navidad es una época en la que hace falta mucha magia. Para muchas personas es triste, cuando debería ser alegre, así que es duro.

-¿Cómo es su espectáculo en esta ocasión?

-Creo que es casi lo mejor. Aunque siempre digo lo mismo, procuro dar lo mejor de mí. Incluyo números nuevos que he estado creando durante los dos últimos años y que estreno y también hay otros clásicos que la gente me pide. Para mí, este es el mejor espectáculo que he hecho hasta ahora.

-¿Y qué le pide el público?

-La gente, sobre todo, quiere ver aparecer el coche deportivo, la chica que desaparece sobre el escenario y aparece entre el público... Eso es lo que el público recuerda más.

-¿El público no le pide las particiones y atravesamientos, quizá, para intentar entender o descubrir el truco de lo inexplicable?

-No. Creo que el público no tiene demasiado interés en eso, sólo lo ve y lo disfruta.

-¿Y no nota que el público, o parte de él al menos, está más atento a intentar descubrir el truco?

-En general, la mayor parte del público viene a disfrutar. No obstante, es humano, y no funcionaría la magia en nuestra cabeza sin ella, hay cierta reticencia a dejarse engañar. Es un engaño pactado. Yo no escondo que hago ilusiones, no tengo poderes mágicos. Hay un pacto tácito entre nosotros, los artistas, y el público que asiste a la función para ser ilusionado pero no con un engaño burdo sino con algo elaborado que realmente sea difícil de encontrarle el secreto. Sí que, al principio, en todos los espectáculos, el público, aunque viene a pasárselo bien, está más atento a los trucos, pero cuando descubre que no pretendes timarle, entra, se ilusiona y se deja llevar.

-¿El pacto de ficción es similar al de la literatura o el cine entre el escritor y el lector o el cineasta y el espectador? Porque en la magia la diferencia es que se ve en directo, que con los propios ojos vemos una realidad que es imposible.

-Eso es. Se trata de que la gente sienta la magia, por eso es potente y, sobre todo, en directo. Ha habido muchos intentos de hacer que triunfara la magia por televisión y no es lo mismo. Por medio de una edición de vídeo la magia no tiene la misma fuerza que en directo. Es imposible pero ocurre delante de ti, por eso es emocionante, la sensación interna que genera crea un conflicto brutal con todas las ideas preestablecidas que tienes, se rompen todos los esquemas y ves lo imposible. Eres consciente de que debe de haber un truco, pero no lo ves.

-Sus trucos finales son, habitualmente, la guinda. O sale volando o hace aparecer un coche encima del escenario. ¿Cuál es el truco final esta vez?

-No lo puedo decir. Siempre tiene que ser una sorpresa.

-¿Y de dónde salió el coche que hizo aparecer sobre el escenario el año pasado?

-De la nada. Era un coche pequeñito que creció...

-No actúa solo, cuenta con todo un equipo de técnicos, actores, bailarinas... ¿Cómo de importantes son sus compañeros?

-Mucho. Se trata de crear una experiencia mágica en conjunto. Es importante la magia pero también la historia, la coreografía, la iluminación... todo. Somos una docena de personas en 'El nuevo arte de lo imposible'.

-Su esposa, Blanca, es la protagonista de los mejores trucos, es partida en dos, la hace desaparecer, volar... ¿Es necesario una fuerte compenetración, una relación personal para que funcionen esos números?

-No necesariamente, pero sí es cierto que cuando el riesgo se incrementa hace falta tener mucha confianza en la persona. No hace falta una relación familiar, pero sí profesional, que haya compenetración porque, aunque todo está medido, siempre hay riesgo.

-¿Riesgo, incluso, de muerte o sólo de lesiones?

-No quiero pensar en que hay peligro de muerte, pero sí es cierto que hay lesiones. Eso es una realidad cotidiana: los golpes, arañazos, cortes, esguinces... En algunos números nos hacemos daño, como cualquier artista que trabaja con su cuerpo.

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