CIENCIA APLICADA

CIENCIA  APLICADA

JOSU EGUREN

Primero fueron las ciencias sociales (antropología y sociología), luego la química y la zoología, y ahora le toca al turno a la termodinámica, una rama de la física que aplicada al estudio del hecho amoroso da como resultado una tentativa de híbrido entre ficción y falso documental sobre las leyes que operan en el subgénero de la comedia romántica.

Planteada a modo de modelo científico, 'Las leyes de la termodinámica' pone a prueba una serie de fórmulas recurrentes y ajadas por el uso con el propósito de repensar las formas de representación del romance cinematográfico interviniendo la narración con frecuentes apuntes psicopedagógicos. No es un movimiento del todo extraño si se analiza la filmografía completa de Mateo Gil ('Nadie conoce a nadie', 'Proyecto Lázaro', 'Blackthorn. Sin destino'), que tanto en su faceta de director como en la de guionista se ha movido por el interés en encontrar soluciones imaginativas a los lugares comunes a los que se aboca la narrativa convencional.

Pese a la cuota de riesgo que asume como autor del texto, Gil se instala en una zona de confort estilística que merma el potencial intimidatorio de una propuesta dirigida a los espectadores de multisalas; espejándose en el tono de 'Una cuestión de tiempo' (Richard Curtis, 2013), de la que aspira a convertirse en trasunto divulgativo, 'Las leyes de la termodinámica' flaquea en el dibujo de unos personajes que, al margen del protagonista al que da vida Vito Sanz, no respiran fuera de su arquetipo. Fallido en su pretensión de maridar la comedia con el estudio pormenorizado de los discursos que vertebran las relaciones afectivas, donde más cómodo se muestra el director grancanario es en la escritura de unos diálogos que flaquean en espontaneidad a medida que la película empieza a entrar en bucle.

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